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"El Barbero de Sevilla" sorprendió y deleitó a los niños del kínder

Por primera vez, niños de 4 a 5 años participaron en un concierto didáctico

Una alumna del colegio Jerusalén, de Ilopango, dirige la orquesta durante unos minutos, ayer. Varios de los asistentes tuvieron la oportunidad de desempeñar el rol de director.

Una alumna del colegio Jerusalén, de Ilopango, dirige la orquesta durante unos minutos, ayer. Varios de los asistentes tuvieron la oportunidad de desempeñar el rol de director.

Una alumna del colegio Jerusalén, de Ilopango, dirige la orquesta durante unos minutos, ayer. Varios de los asistentes tuvieron la oportunidad de desempeñar el rol de director.

Durante el último concierto didáctico de esta temporada de la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN), 166 estudiantes de kínder demostraron, ayer, en el Teatro Presidente que nunca se es demasiado joven para apreciar la música.

Cada niño llevaba entre sus manos un instrumento musical elaborado con materiales desechables: guitarras, flautas, zampoñas, violines, panderetas. Instrumento en mano, los niños se aproximaron a los músicos en silencio, mientras la Sinfónica interpretaba un fragmento de la ópera "El Barbero de Sevilla", del compositor italiano Gioachino Rossini.

Algunos de los párvulos se quedaron boquiabiertos al ver de cerca cómo los sonidos salían de los violines, las trompetas y las flautas "de verdad".

Antes de esa experiencia, varios estudiantes tuvieron la oportunidad de dirigir a la orquesta. Entre ellos estaba Camila, una niña de 5 años, quien hizo un buen trabajo, según el director.

Hubo un momento cuando los niños acompañaron a la orquesta siguiendo el ritmo con pañuelos de distintos colores. "¡Ahí está la máquina!", dijo un niño señalando el escenario, "la máquina de escribir", le dijo a su compañera de al lado".

Sí, la orquesta estaba interpretando "La máquina de escribir", de Leroy Anderson.

El director de la orquesta había explicado antes que ese objeto era lo que ocupaba la gente para escribir "¡antes! cuando no había computadoras, ni tablet".

El concierto inició con "La Marcha Pompa y Circunstancia", de Edward Elgar; continuó con "El vuelo del abejorro", de Nikolai Rimsky-Korsakov, y siguió con "La Marcha Radetzky", de Johann Strauss.

Los niños llevaban el ritmo con su cabeza, con sus piernas o simplemente se quedaban viendo fijamente el escenario. Sí, algunos se inquietaron, pero la mayoría disfrutó el concierto.

Normalmente, los conciertos didácticos están dirigidos a estudiantes de 6 años en adelante. Ayer fue la primera vez que niños menores de esa edad participaron. El grupo invitado lo integraron alumnos de los kínder: Magic Moments, Sunny Days, Girasoles y del colegio Pasitos.

La actividad fue coordinada por el centro de estimulación musical Music Time, responsable de brindar dicho servicio en los kínder participantes.

La directora de dicho centro, Priscila González Barton, explicó: "Para nosotros era un reto, porque estos conciertos solo se dan para niños de 6 años en adelante. Por querer darles esta experiencia, vimos a bien pedir permiso a la orquesta para traer niños de 4 a 5 años".

Irvin Rodríguez, director adjunto de la OSN, considera que los menores de 6 años también merecen participar de estas actividades culturales para "ponerse en contacto con la música en vivo".

En sus palabras, no es lo mismo escuchar música de un equipo de sonido que cuando se escucha en vivo: "Tenemos sensaciones diferentes, vemos a los músicos tocar y eso nos da una apreciación totalmente distinta, nos da una sensibilidad".

Pero ¿bastará con asistir a un concierto para que se aprenda a apreciar la música? Rodríguez considera: "Por supuesto que no, se necesita mucho más, pero esto es lo que podemos hacer en este momento y es mejor algo que nada (...) Hay gente que ha tenido una sola experiencia y les queda grabada el resto de su vida".

Clara López de Escobar, de los kínderes Girasoles y Sunny Days, explicó que asistir al concierto didáctico podría estimular a algunos niños para que se interesen en aprender a tocar instrumentos musicales. Sea así o no, ayer demostraron que para saber apreciar la música no hay edad.

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