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El Baño de La Cruz: Una tradición en San Simón

En San Simón las autoridades religiosas le ponen solemnidad al rito del Baño de La Cruz. Cientos de feligreses asisten cada Viernes Santo a uno de los eventos más importantes del municipio

MORAZÁN. Para los residentes en el municipio de San Simón, el Viernes Santo es más que especial. El municipio es uno de los que más riqueza tiene en tradiciones que están cargadas de fe, entre las que destaca el ritual del Baño de La Cruz.

La actividad es acompañada por cientos de fieles católicos, pero cada uno con su grupo, es decir, los niños llevan su propia cruz y hacen su propio ritual, mientras que los adultos mayores asisten a la procesión y las mujeres son las encargadas de llevar en sus hombros la cruz.

Son un aproximado de 15 mujeres las que llevan en sus hombros la pesada cruz, que mide aproximadamente tres metros de altura.

Está fabricada a base de madera fina, lo que la hace una carga pesada para quienes se someten a llevarla desde el centro de la ciudad, en la parroquia de la localidad, hasta la quebrada Chilacuba, donde realizan el ritual del baño.

Yesenia Monteagudo, directora de La Casa de la Cultura de la localidad, dijo que los feligreses llegan desde las 5:00 de la mañana del viernes a las afueras de la iglesia a esperar a que las mujeres salgan con la cruz.

"La gente espera desde temprano a que salgan con la cruz a bañarla, es una cruz muy grande y pesada, cargada sólo por mujeres de la localidad, y caminan como unos 15 minutos para llegar al lugar", dijo Monteagudo.

Pero las damas que cargan la cruz son mujeres que cumplen promesas, es decir que cargar la estructura para muchas es una forma de pedir por un milagro en sus vidas y familias, o para agradecer por los favores hechos.

De la misma forma sucede con los niños, pues los que cargan la cruz, que es más pequeña y menos pesada, son enviados por sus padres para agradecer por milagros.

Ya estando en la quebrada, el sacerdote de la localidad realiza una lectura y reflexión litúrgica, mientras los fieles lavan la cruz con las aguas de la quebrada.

"Los fieles llevan jabón de aromas, además de aceites y otros implementos para lavar y dejar aromática la Cruz", dijo Monteagudo.

Al terminar el ritual, que dura mas o menos una hora, la cruz es llevada siempre en procesión hasta la parroquia, pero es tapada por hojas de una hierva conocida como tempisque, para que la cruz recién lavada no se vuelva a ensuciar.

Para los residentes de San Simón esta es una de los ritos más especiales con los que cuentan y para cada participante en el referido, es un acto de fe al que se someten cada año.

Otro municipio cargado de mucho fervor en oriente es Pasaquina, en La Unión, en donde su mayor celebración es el lavatorio de pies.

Cada Jueves Santo, al finalizar el día, la comunidad se reúne para llevar a cabo el rito religioso.

Son 12 hombres elegidos previo a la actividad, los que representan a los discípulos de Jesús.

Esa tradición se ha realizado año con año, pero para la presente Semana Mayor las autoridades religiosas pretenden extenderla a las comunidades más lejanas de Pasaquina, por lo que el ritual se realizará en cada comunidad del municipio.

El párroco de Pasaquina, Carlos Villatoro, dice que este año se ha coordinado que cada comunidad haga su propia celebración, con el objetivo que las personas que por dificultades económicas o de transporte no pueden viajar hasta la ciudad a celebrar la Semana Santa, puedan presenciar el lavado de pies.

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