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Bandas sacras ponen el ritmo a la Semana Santa

La solemnidad y religiosidad de la Semana Mayor ha llegado una vez más. Muchas parroquias del país acostumbran que las procesiones sean acompañadas por grupos de música sacra. Panchimalco y Sonsonate son una muestra de esta tradición

Siete personas forman parte de la banda musical de la Iglesia la Santa Cruz de Roma, de Panchimalco. Todos viven en cantones lejos del casco urbano de la ciudad. Su devoción y entrega son su principal característica. Foto EDH / Jorge reyes

Siete personas forman parte de la banda musical de la Iglesia la Santa Cruz de Roma, de Panchimalco. Todos viven en cantones lejos del casco urbano de la...

Siete personas forman parte de la banda musical de la Iglesia la Santa Cruz de Roma, de Panchimalco. Todos viven en cantones lejos del casco urbano de la ciudad. Su devoción y entrega son su principal característica. Foto EDH / Jorge reyes

Al ritmo de bombos, platillos, trompetas, redoblantes y otros instrumentos de viento y cuerda, se conmemora en diferentes municipios y pueblos del país la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús de Nazaret.

Sonsonate y Panchimalco son dos de los principales lugares en los que la Semana Santa adquiere un significado especial.

Esto, debido a la solemnidad y religiosidad con la que sus habitantes desarrollan cada una de las actividades propias de la Semana Mayor.

En la ciudad de Panchimalco, ubicada en el sur de San Salvador, existe desde hace varios años una agrupación laica formada por siete músicos, quienes son los encargados de interpretar melodías sacras durante las actividades religiosas de la iglesia.

Desde el Miércoles de Ceniza, los músicos se reúnen todos los viernes antes de las 6:00 de la tarde, para acompañar la solemne procesión del Vía Crucis.

No interpretan música bailable como cumbias, salsa o merengue, si no que tocan marchas fúnebres, en las que predomina la religiosidad propia de las celebraciones de la Semana Mayor.

Todos sus integrantes son residentes en la zona rural del municipio, del cantón Los Troncones, ubicado a más de 8 kilómetros del casco urbano. No hay servicio de buses y las calles son de tierra.

Ninguno es músico de estudio ni ha asistido a alguna academia especializada.

Al contrario, se trata de personas humildes que dedican la mayor parte de su tiempo a cultivar la tierra.

Luego de sus actividades cotidianas en el campo, en algunas ocasiones deben reunirse para ensayar las melodías propias del repertorio de la agrupación.

Uno de los miembros con más experiencia en la banda es don Celso Deodanes, un hombre de piel morena y complexión robusta, quien es el encargado de tocar el trombón.

Asegura tener más de 23 años de pertenecer a esta agrupación, conocida como la Banda de la Santa Cruz de Roma, en honor a la Iglesia del pueblo que lleva el mismo nombre.

La agrupación es la encargada de amenizar las celebraciones religiosas de la Iglesia de Panchimalco.

"Todos somos músicos empíricos que hemos aprendido a tocar los instrumentos y las marchas. Lo que más nos motiva a participar en todas las actividades religiosas de la Semana Santa, es nuestra devoción por Dios", asegura don Celso.

Todos los feligreses que participan en las procesiones esperan en el atrio de la iglesia la salida del Vía Crucis, el cual es encabezado al inicio del recorrido, por la banda musical.

Al ritmo del saxofón, flauta, platillos, trompetas y otros instrumentos, los feligreses marchan a paso lento en las calles empinadas y empedradas de este municipio, en el cual aún existen algunas tradiciones indígenas entre la población.

Las personas que esperan la procesión escuchan a lo lejos el sonido de las trompetas, que con su agudo sonido, muchas veces opacan las letanías que anuncian que la procesión se acerca a sus casas.

Las notas musicales plasman en sus sonidos, marchas fúnebres tristes, las cuales se complementan con los cánticos que entonan los fieles en cada estación del martirio que sufrió el Nazareno.

Al caer al noche, y a pesar de lo concurrido de la procesión, los músicos no pierden el ritmo en ninguna de sus melodías.

Además, siempre se mantienen atrás de la imagen de el Nazareno acompañándolo rumbo a su crucifixión

"Nos sentimos muy orgullosos de tener a don Celso y su banda, en cada una de las celebraciones que desarrollamos en la Semana Santa, ellos le ponen el toque melancólico y triste a la conmemoración del Vía Crucis y del Santo Entierro", dice Petronila Larios, quien acompaña todos los años las solemnes procesiones.

Al ritmo de las melodías Dulces recuerdos, Sangre de Cristo, La Dolorosa, Muerte de Moisés, Una Lágrima y Los Pasos", entre otras canciones, los feligreses acompañan el santo recorrido.

Participar en las actividades de la Semana Mayor requiere un esfuerzo extra por parte de los músicos, quienes muchas veces llegan a sus hogares pasadas las 10:00 de la noche. Todos los integrantes se sienten satisfechos de formar parte cada año de los actos de la conmemoración de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús de Nazaret.

No hay duda que sin la participación de la banda, las celebraciones no tendrían el mismo toque solemne y religioso que caracteriza el recorrido de cada una de las procesiones de la Semana Santa en Pachimalco.

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