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Aumentan a 200 las viviendas dañadas por sismos en Alegría

Autoridades municipales indicaron que 86 están en cantón Potrerillo y son inhabitables

Más viviendas dañadas por enjambre sísmico en Alegría

El enjambre sísmico en la zona de Alegría, Usulután, y la llegada de tormentas ha vuelto más vulnerable la situación en la que viven los residentes del caserío...

USULUTÁN. La continuidad de los sismos y las tormentas ha vuelto más vulnerable la situación en la que viven los residentes del caserío Potrerillo en Alegría, que fueron afectados por varios temblores el pasado fin de semana.

Según varios de los pobladores, la sismicidad se ha mantenido y ha dañando aún más las viviendas que resultaron agrietadas, pero que todavía podían ser habitadas.

De hecho, el último informe de daños de las autoridades locales, reporta que sólo en esa comunidad aumentaron a 86 las viviendas que ahora son consideradas inhabitables de 69 que tenían al inicio.

Melvin Hernández, concejal , dijo que “de las 92 viviendas que hay en Potrerillo, 86 ya no pueden ser habitadas, porque aunque algunas aún tenían remedio, los temblores que se mantienen las han desmoronado. Sumado a ello las tormentas que hacen que las paredes de lodo caigan”.

El Gobernador departamental de Usulután René Ramos sostuvo que según el último censo ya son más de 200 las casas dañadas en la zona.

Aseguró que han contabilizado 69 viviendas afectadas por el enjambre en la comunidad los Llanitos de Mercedes Umaña, sumado a ello 100 viviendas en el caserío Yomo, de Alegría, aunque aclararon que los daños en estas no las inhabilitan completamente.

“Tendremos un informe final para mañana (hoy), partiendo de ahí buscaremos soluciones para las familias que por ahora están sin sus viviendas”, dijo Ramos.

Agregó que en el caso de tres familias que viven cerca de precipicios, o cerca de taludes, ya les indicaron que no pueden regresar a las viviendas por que el peligro es inminente a quedar soterrados o caer al vacío.

Una de estas familias es la de Rosa Muñoz, la mujer que vive junto a sus tres hijos.

Ella, señaló que “me quedé en la calle, porque la casita está caída y por vivir cerca de una quebrada, el terreno se está desmoronando y ahí no podremos vivir más”, sostuvo.

Mencionó que no pide mucho a las autoridades, sólo que le ayuden a tener un techo para albergar a los tres infantes que todos los días le piden regresar a su casa, después de una semana de estar albergados en la escuela de la comunidad.

Zoila Mejía tiene el mismo temor, la mujer aseguró que ella quisiera marcharse de la zona, porque su casa queda cerca de un precipicio, pero no tiene a donde ir y no puede perder lo poco que posee.

Por ahora ninguna familia sabe qué pasará con ellos, porque por el momento no les hablan de soluciones habitacionales a corto plazo.

“Nos trajeron tiendas de campaña, canopys, y carpeta para que nos cubramos de las lluvias, pero siempre nos mojamos, ojalá nos ayuden con las casas porque no tenemos de donde construirlas nuevas”, dijo Mejía.

Las familias que no quisieron albergarse en la escuela de la comunidad, siguen durmiendo en sus patios.

Han construido improvisadas ramadas que los cubre un poco de las inclemencias del tiempo.

Mientras que las 24 personas que están en la escuela aún no saben que pasará con ellos, pues llevan una semana sin saber a donde irán cuando habiliten de nuevo la escuela con las clases.

El director del centro escolar, Mauricio Zapata, indicó que “las autoridades decidirán que pasará con las familias dentro de la escuela, pero nos preocupa que los niños que vienen a la escuela pasan debajo de enormes taludes que pueden desprenderse en cualquier momento y causar un accidente”.

Las autoridades hacen censos para ayudar y prevén reducir los taludes.

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