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Árboles autóctonos que dan belleza e ingresos

La apuesta por el turismo agrícola o ecológico debe motivar a plantar especies atractivas y que no necesitan grandes cuidados.

Árboles autóctonos que dan belleza e ingresos

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Árboles autóctonos que dan belleza e ingresos

Simplemente aprecie el atractivo que representa un maquilishuat en flor. Es una de las muchas especies que se pueden cultivar y que, por ser autóctonas de esta zona, no requieren de grandes cuidados para desarrollarse y brindar en pocos años sus beneficios.

El desarrollo del turismo agrícola y ecológico, abre oportunidades para obtener ingresos. Es necesario brindar a los visitantes, el atractivo de diferentes especies de árboles que sirven de hábitat para animales silvestres y a la vez generan ingresos adicionales.

Las especies autóctonas son propias de estas regiones y de mayor capacidad de sobre vivencia en las diferentes situaciones de tierra, topografía y clima, que las especies exóticas o traídas de otras regiones que, con un pequeño desbalance de precipitación anual o temperatura, mueren. Es el caso del eucalipto deglupta.

Las bondades de la flora autóctona nos permiten establecer estampas propias de nuestra naturaleza tropical, con la garantía de retornar la fauna silvestre a nuestros ambientes rurales. Entre estas bondadosas especies tenemos: el maquilishuat (árbol nacional), que actualmente está cubierto de su espectacular floración y que junto con el cortez, generan un paisaje que nada tiene que envidiarle a otros países.

Otras opciones para dar atractivo y obtener ingresos son el ojushte, cacao, quebracho, tamarindo, matasano, caliandra, pacún, mango, zapote, papaturro, anona, palo de pan, zapotillo, trompillo, mangollano, achiote, alocacia, Philodendros, pacaya y suncuyo.

También chirimuya, pito, irayoles, pepenance, almendro de río, orquídeas, bromelias, morro, tempisque, madrecacao, leucaena, conacaste, paterno, epeto, marañón, nance, aceituno y muchos otros.

Basta plantar sectores de un pequeño terreno con senderos funcionalmente conectados, con pequeñas glorietas y bordeados de heliconias, helechos, de chaya, quina, quequeisque entre otras bondadosas especies autóctonas que brindan belleza, alimento, maderas, floraciones y follajes únicos, además de brindarnos oxigeno, filtrar el agua lluvia al subsuelo, absorber carbono y evitar el recalentamiento del planeta.

La ejecución de estos proyectos en terrenos aparentemente inservibles, se puede convertir en una floreciente fuente de ingresos y para muchos, es una forma de preparar su jubilación en armonía con la naturaleza.

Si se siembran las fuentes de alimentos de las aves, ellas llegarán y se multiplicarán. Las bromelias y las orquídeas se reproducirán en los quebrachos, ceibas, morros o carretos; el tepezcuintle se encontrará con sus manjares si hay matasano, ojushte.

El esfuerzo vale la pena y se vuelve rentable en pocos años.

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