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Alfonso Quiñónez Meza será recordado por su entrega al país

b El empresario, diplomático y escritor falleció a los 85 años, luego de luchar contra una enfermedad

Alfonso Quiñónez Meza será recordado por su entrega al país

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Familiares, amigos y colegas recuerdan a don Alfonso Quiñónez Meza como un trabajador incansable, amoroso padre de familia y como alguien que supo dar de sí mismo a los más necesitados del país.

Don Alfonso, quien falleció el pasado domingo a los 85 años, fue un prominente empresario, caficultor y poeta.

Nació el 20 de marzo de 1929 en la ciudad de Santa Ana, en el hogar de don Roberto Quiñónez Schlesinger y Emma Meza Ayau de Quiñónez, pioneros de la industria y de la caficultura nacional y quienes procrearon a tres hijos más: Roberto, Ernesto y Fernando.

Cursó sus estudios de primaria y secundaria en el Liceo San Luis, de Santa Ana, y su bachillerato en Menlo High School, en California, EE. UU.

Posteriormente, continuó sus estudios superiores en Louisiana State University (EE. UU.), donde se graduó de licenciado en Administración de Empresas, y luego en la Universidad José Matías Delgado, donde obtuvo el título de abogado.

El 19 de diciembre de 1954 se casó con Clara Rita Caminos, y como fruto de esta unión procrearon a seis hijos: Alfonso Arturo, Marta Isabel, María de Lourdes, Eduardo, Rodrigo y Clara Eugenia, quienes le dieron 17 nietos y tres bisnietos.

Don Alfonso contó con una amplia trayectoria empresarial: fungió como gerente general de Meza Ayau Hermanos, hoy Agrisal; presidente de Quiñónez Hermanos S. A., presidente de la Compañía Hotelera Salvadoreña.

De igual manera, se desempeñó como presidente de la Cámara de Comercio e Industria de El Salvador; además, fue fundador de la Federación de Cámaras de Comercio Centroamericana.

También sirvió a su país en el área diplomática: fue cónsul ad honórem de la República del Perú, embajador de El Salvador ante Gran Bretaña, Holanda, Suecia, Noruega, el Vaticano, Israel y Argentina.

Según su amigo, el escritor Alfredo Martínez Moreno, la carrera diplomática de don Alfonso tuvo una conducta intachable, sin un desliz y sin una flaqueza y procuró siempre ser digno de su elevado rango de Embajador.

"Su labor en el campo difícil de la diplomacia en el Reino Unido y en la República Argentina, pero sobre todo en Israel, en una situación de permanente peligro, se caracterizó por sus esfuerzos para enaltecer a la Patria, tanto en la defensa de los derechos de los conciudadanos como en el fomento del comercio y la inversión", detalló el doctor Martínez Moreno.

Por su trabajo diplomático se hizo acreedor de diversas condecoraciones: Argentina le otorgó la Orden de Libertador San Martín Gran Cruz; Perú, la Gran Cruz Orden El Sol; Suecia, Orden Real de la Estrella Polar.

Por su parte, doña Evelyn Caminos de Sol describió a su cuñado como un hombre amoroso, romántico y siempre entregado a su familia. "El sabía que tenía una carrera brillante, pero su prioridad mayor siempre fue su familia" , expresó la señora De Sol.

Para ella, don Alfonso era una persona excepcional. "Fue un hombre extraordinario, él vino al mundo y pasó por el mundo haciendo el bien", añadió.

También se destacó por su entrega a los demás. Por ello fundó el Club 20-30, del cual fue presidente, y luego, al cumplir los 30 años, se convirtió en el presidente del Club Rotario de San Salvador a fin de continuar ayudando, haciendo su obra social hacia los más necesitados del país.

Además, fue presidente de Cáritas International de El Salvador, una organización caritativa y humanitaria financiada por la Iglesia Católica, que combate la pobreza, la exclusión, la intolerancia y la discriminación.

Por su labor y entrega a Cáritas, el Vaticano le confirió la condecoración de Caballero de la Orden Pontificia Ecuestre de San Silvestre Papa.

Don Alfonso Quiñónez Meza también fue un gran apasionado por la agricultura, arqueología y la pesca de río.

Fue escritor y poeta, con el seudónimo "Alquineza". Fue autor de poemas y versos que nacían de sus experiencias y el profundo amor a su familia.

También destacó como escritor, deja libros como "En el tímpano del alma" y "Al palidecer de mis manos".

"Era un romántico y escribía poemas a mi hermana; además, describía en ellos el sentir de sus viajes por cada lugar al que visitaba", reseñó doña Evelyn Caminos de Sol.

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