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Alejandro Ramírez, el "código" de la ciudad de Soyapango

Sus imitaciones de voces y sonidos lo han llevado hasta las bartolinas

Alejandro Ramírez, el "código" de la ciudad de Soyapango

Alejandro Ramírez, el "código" de la ciudad de Soyapango

Alejandro Ramírez, el \"código\" de la ciudad de Soyapango

Entre sonido de ambulancias, cantos de aves y hasta un perro furioso, Alejandro Ramírez, de 37 años, se prepara cada mañana para limpiar las calles de la populosa colonia Santa Eduviges, de Soyapango.

Oriundo de Acajutla, este empleado municipal de la cuadrilla de limpieza, no sale de su casa sin darle gracias a Dios por un nuevo día. Luego ciñe su uniforme y emprende su laboriosa actividad en las calles y aceras.

Armado de un barril, pala y escoba, Alejandro comienza a recorrer la zona hasta dejarla sin rastro de basura, aunque siempre hay personas que olvidan sacarla a tiempo y eso lo obliga a darle una "segunda mano", sin que esto robe su paz.

Su jovialidad es el ingrediente perfecto para que la faena sea agradable, ya que para él no hay días malos, aún así deba lidiar no solo con los desechos que son abandonados por doquier, sino también con la imprudencia de algunos conductores.

Peculiar y diferente

Imitar voces y sonidos es su habilidad y diversión.

Mientras barre las aceras y cunetas, el chasquido de la escoba queda opacado por sus elocuentes imitaciones de voces y sonidos, algunos de los cuales hace sobresaltar a más de un transeúnte.

Por ejemplo, el silbato de un agente municipal, o deleita a los pequeños con la voz de Barney.

Si hay congestionamiento vehicular, dice, aprovecha el momento para poner orden y, de paso, sorprender a los automovilistas con el potente sonido de sirena policial, que todos buscan sin lograrla ver.

Esta peculiar forma de trabajar le ha permitido ganarse la vida y también el cariño de sus compañeros, del vecindario y del alcalde, el licenciado Jaime Lindo, quien descubrió su talento.

"Alejandro es una persona admirable y en estos pocos años que tenemos de administrar la municipalidad, se ha ganado el cariño, no solo por el carisma que posee, sino también por ser un excelente trabajador, responsable y un ejemplo digno de seguir", afirma el edil.

Para Alejandro, el imitador, este talento es un regalo de Dios, el cual descubrió a sus cinco años. Uno de los que recuerda es un niño llorando, un gato y sin faltar las bocinas de los carros que pasaban frente a su casa.

Esa personalidad polifacética lo ha llevado a ser reconocido y por ahora solo espera conquistar el corazón de una señorita, "ya sea con el canto de un ruiseñor, pero sin sonido de ambulancias".

Según recuerda Alejandro, su voz lo ha puesto en aprietos más de una vez. En cierta ocasión fue llevado a prisión durante seis horas por imitar a una patrulla, mientras trabajada como chofer de transporte escolar.

"Yo quería avanzar porque ya era tarde, entonces tuve que hacer alarde de mis sonidos para que un bus dejara de obstaculizar el paso, entonces me acusaron de alterar el orden público," recuerda.

Esas horas en las bartolinas fueron las más divertidas de su paso por la celda. Entre bromas y ataques de risa, deleitó a todos los detenidos y hasta los mismos agentes de policía con una función de imitaciones.

Otra de las anécdotas que le roban el aliento es cuando iba en el camión del tren de aseo y asustó a una patrulla con su la singular frase "señores, a oríllense a la orilla", dejando a la autoridad extrañada de que otro elemento policial les advirtiera.

Además de divertir con sus imitaciones, también tiene la satisfacción de haber salvado la vida a una señora. En esa ocasión unos delincuentes querían robarle el carro y, al percatarse, no dudó en imitar a la policía, primero con el sonido de alerta y luego con la frase "señores cual es el relajo," y salieron corriendo, cuenta sin dejar de reír e imitar los sonidos referidos.

Es reconocido en todo el municipio y hasta participó de las fiestas patronales, primero como los "viejos" que acompañan al "correo" y en horas de la tarde fue parte del show y aplaudido por todos.

En ese ir y venir, Alejandro se ganó el apodo de "Código 21", entre otros, gracias a una entrevista que le hicieron en un canal de televisión.

En su repertorio también se encuentran las voces de personajes como El Cipitío y su abuelo Tlaloc, Mickey Mouse, Scooby Doo y Shaggy.

Así que si desea conocer al hombre de las mil voces, ya sabe dónde encontrarlo: en la alcaldía de Soyapango dan referencia de él, sin dudarlo.

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