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Se agota la vida útil de los rellenos sanitarios de oriente

En oriente hay seis plantas y tres de estas son artesanales; el resto colapsará muy pronto

Se agota la vida útil de los rellenos sanitarios de oriente

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Se agota la vida útil de los rellenos sanitarios de oriente

ORIENTE. La basura es un problema cada vez más complejo en la medida en que los rellenos sanitarios comienzan a saturarse con desechos y a crear preocupación entre los alcaldes, que tienen que dar soluciones al tema de depósito y tratamiento de basura.

No es para menos. La zona oriental tiene 6 rellenos, pero en tres de ellos se recibe la mayor cantidad de desechos sólidos de la región.

El que más basura recibe es el de la Sociedad Intermunicipal Usuluteca (Socinus) donde tratan los desechos de 57 municipios; 23 de Usulután, 17 de San Miguel, 9 de Morazán, 4 de La Unión, 3 de San Vicente y 1 de La Paz.

Fuentes del Ministerio de Medio Ambiente (MARN) dicen que este relleno tiene una vida útil de 10 años; pero Amílcar Lozano, gerente del mismo, afirma que con los trabajos que hacen ahora tendrán una vida útil de dos años, es decir, ocho años menos que lo que el MARN visualiza.

En San Miguel solo reciben desechos propios y de la cabecera unionense. El edil Wilfredo Salgado sostiene, igual que el MARN, que solo podrán recibir basura en el próximo año y medio sino abren pronto una nueva celda.

El otro gran relleno sanitario de la zona oriental del país es el de la Asociación de Municipios del Norte de La Unión (Asinorlu), situado en Santa Rosa de Lima.

El alcalde de esa localidad, Jorge Rosales, estima en dos años su vida útil, pero el MARN lo hace en año y medio.

Los otros tres rellenos están en el departamento de Morazán y, además de ser muy pequeños, dan un tratamiento manual y artesanal a basura que reciben.

Estos están situados en los municipios de Meanguera, Corinto y Perquín. El MARN estima que podrán tratar desechos en tres, año y medio y dos años, respectivamente.

De ellos solo Perquín recibe desechos de pueblos vecinos.

Rutilio Ramírez, jefe de contrataciones de la comuna de Meanguera; y Benjamín Castro, de medio ambiente de la alcaldía de Corinto, coinciden en que tiene espacio para abrir nuevas celdas, pero señalan que no tienen de recursos para construirlas.

Nuevos Planes

La falta de fondos propios no es un problema exclusivo de los rellenos pequeños, aunque sí son los que más dificultades tienen porque su recaudación por recolección y tratamiento es muy baja.

Reciben dos o tres toneladas por semana, lo que no les permite ser auto sostenibles.

Por eso todos, salvo el de Socinus, tienen que recurrir al MARN, quien a su vez busca el respaldo del Fondo de Inversión Social para el Desarrollo Local (FISDL) para ayudar a ampliar la capacidad de recepción de sus rellenos.

Socinus amplió su capacidad, hace algunos años, con un préstamo internacional que logró honrar.

El año anterior construyeron con fondos propios la tercera parte de una celda situada en la terraza 92 de la propiedad, que tiene 60 manzanas de extensión.

Hace un mes comenzaron a construir las otras dos terceras partes de la celda, pero como reciben 203 toneladas de basura por día, creen que a la vuelta de dos años tendrán que invertir otra vez.

"Lo hacemos con fondos propios porque somos auto sostenibles", agrega Lozano.

En San Miguel el alcalde Salgado puso en vilo, hace dos años, a más de una veintena de ediles cuando les notificó que no les recibiría más basura por miedo a copar la única celda y no poder prestar el servicio a su propio municipio.

"Me obligaron a depositar ahí más de 15 años de basura que ya estaba en el terreno y eso redujo en 60 % la vida útil de esa celda", dijo Salgado.

Ahora está complacido porque el MARN le notificó que pronto construirá una nueva cámara que ampliará unos cinco años más la vida útil del relleno.

Se alargaría a seis años y medio la utilidad de la planta.

Construir esta celda costaría un millón 500 mil dólares, pero antes de eso dijo Salgado, la comuna construirá una celda pequeña que les costará 600 mil dólares.

Eso aumentaría la vida útil del relleno para los próximos nueve años.

Asinorlu también tiene problemas porque la alcaldía que más basura deposita es la de Santa Rosa de Lima y nunca pagó por el servicio.

La comuna no puede pagar el casi medio millón de dólares que adeuda, según el alcalde Rosales, lo que corta las posibilidades a la auto sostenibilidad.

Para bajar la deuda, la municipalidad creó una licencia para el funcionamiento del relleno, tasó sus servicios y ofreció canjear esos impuestos contra la deuda.

Pero ese es solo un procedimiento para eliminar deuda y nada de dinero extra lleva al relleno.

Las fuentes del MARN confirmaron que también en este relleno construirá una nueva celda que ampliaría en cinco años más la vida útil del mismo, pero no especificaron el monto de la inversión.

El MARN precisó que trabajan con los alcaldes de la Asociación de Municipios del Golfo de Fonseca (Asigolfo) con la idea de construir un nuevo relleno en La Unión, pero el plan no termina de cuajar.

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