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OPINIÓN

Acuerdos de paz, parteaguas histórico

Acuerdos de Paz

Firma de los Acuerdos de Paz en Chapultepec Mexico enero de 1992 | Foto por Archivo

Firma de los Acuerdos de Paz en Chapultepec Mexico enero de 1992

Los que tienen alrededor de cuarenta años recuerdan perfectamente el fin de la guerra con la firma de la paz en Chapultepec.

Los que tienen cincuenta o más años no solo tienen memoria de la firma de la paz entre  el gobierno de la época y el FMLN, sino los pasajes más cruentos de la guerra.

Los jóvenes de treinta o menos años, no vivieron estos tiempos de guerra ni el cese de los fusiles pero sí han oído hablar numerosas veces y de primera mano sobre los acontecimientos de la década de los sesenta,  setenta, ochenta cuando El Salvador padeció uno de sus momentos más difíciles que no solo marcaron a varias generaciones de hombres,  sino que se gestaron las bases del nuevo Estado salvadoreño con instituciones refundadas que tocaron todo el entretejido social de lo que ahora es El Salvador.

Sin importar la edad que se tenga lo cierto es que a 25 años de la firma de la paz debe de conmemorarse, no solo como un mero recuerdo de un hecho glorioso, que lo fue en sí mismo, sino como un parteaguas al menos en tres cuestiones:

Uno, romper la dinámica militar y dejar de lado la vía armada, no solo para  vencer al oponente por las  armas, sino alcanzar el poder por la vía violenta, como era en  ese momento uno de los paradigmas.

Esta dinámica incluyó una profunda reforma a la institución armada y entenderse como apolítica y profesional al margen de las vaivenes de los partidos políticos, así como la erradicación del ejército “revolucionario” que entregó sus armas y juró nunca más tomarlas para intentar alcanzar el poder.

Dos, un parteaguas que dio paso a la salida política negociada que, además de poner frente a frente a los enemigos, logró mostrar con creces los beneficios de  la política del diálogo, de la política de los acuerdos, de la política del consenso.
El sistema político se fortaleció, la dinámica de las elecciones e incluso los organismos electorales se renovaron a fondo, tratándose de dejar de lado los procesos amañados y que se respetara profundamente la voluntad popular expresada en las urnas... qué más prueba de esto que en los últimos 25 años han habido tres gobiernos presididos por ARENA y dos por el FMLN. 

Y tres, se dejó de lado instituciones caducas y se dio paso a nuevas que han cambiado el rumbo de la sociedad, desde una policía distinta, totalmente diferente a los cuerpos de seguridad del pasado hasta la vigencia de los derechos humanos, nuevas vías para hacer la política con la inclusión de la misma izquierda, ahora sin armas y sin ansias de tomar el poder por las armas y todo,  sin dejar de lado su opción al socialismo.

No obstante los acuerdos de paz fueron un parteaguas de grandes dimensiones en la nación, también no ocultan los grandes problemas nacionales relacionados con la violencia, que fue creciendo y convirtiéndose en uno de los dos problemas nacionales; el otro es la pobreza y con ello la falta de progreso y desarrollo que permita que amplios sectores de la vida nacional puedan subirse al tren de una mejor vida donde exista trabajo, educación, vivienda y salud.

Los desafíos tras los acuerdos de paz siguen siendo enormes, tal como lo muestra el debate publicado en los dos últimos días en este periódico entre los intelectuales, David Escobar Galindo, Joaquín Samayoa y José Fortín Magaña, que se adentraron a la temática de la violencia, la inseguridad tras 25 años de los acuerdos de paz.

Junto a este debate EL DIARIO DE HOY, su sitio web, elsalvador.com, y MÁS se suman a una cobertura amplia, intensa y permanente que busca además de conmemorar, reflexionar sobre las consecuencias de los acuerdos de paz.  

Especial 25 años de la firma de los Acuerdos de Paz

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