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Jueves 1 de marzo

Tramitamos el permiso de ingreso al Parque Provincial Aconcagua en la Dirección de Recursos Naturales. En el camino de vuelta, William empieza a sufrir de tortícolis debido a que vuelve a ver a todos lados. Curvas por allá, curvas por acá... Las mujeres de acá son guapísimas. Lo mejor fue cuando una rubia platinada nos decía hola. Lo peor fue cuando supimos que era un maniquí.
A la 1 30 p.m. nos dirigimos hacia la Hostería Puente del Inca donde tenemos chance de visitar el manantial de aguas termales y hacer un par de ofrendas en un altarcito.

Esa tarde un vendedor de artesanías llamado Ariel me cuenta que ha visto pasar tres grupos de salvadoreños. Los primeros dos grupos vinieron en la temporada alta y el tercero vino en la temporada media.
Desde ese día andamos preguntando quiénes integraron los dos primeros grupos.

Ariel, el vendedor de artesanías, nos cuenta que el primer grupo era de 8 hombres, de los cuales solo hicieron cumbre dos. El segundo grupo eran 4 hombres y una mujer e ¡hicieron cumbre todos! Es decir que una salvadoreña ya conquistó el Aconcagua.

 

Viernes 2 de marzo

Un breve desayuno y partimos hacia Horcones Inferior, la entrada del Parque. Ahi nos reportamos ante los guardaparques y empezamos la caminata bajo un ardiente sol. No hay ni una sola nube que se interponga.

Después de andar casi toda la tarde, llegamos al campamento Confluencia (a 3 300 metros sobre el nivel del mar) y aprendemos a preparar Mate. Es una infusión hecha abase de yerba amarga que tiene un no se qué deli-deli.
Dormimos a 10 grados centígrados. Es una noche fresquita. No está mal.

 

 


Sábado 3 de marzo

La jornada empieza muy temprano y nos hemos calentado la barriga con un té y leche caliente. En la caminata de acercamiento nos acompaña el geólogo Larry Boersma, que cuenta con 70 años y cientos de historias que contar. Es holandés-estadunidense y estuvo en Vietnam. Le encanta el sudeste asiático.

El camino de acercamiento a Plaza de Mulas es un inmenso desierto rodeado de montañas sedimentarias. A un costado, se aprecian los Picos Tolosa, México y el Cordón de los Dedos, que es coronado por el Cerro Bonete de 5 100 metros sobre el nivel del mar.

Al filo de las 7 p.m. llegamos finalmente a Plaza de Mulas donde el paisaje se ve señoreado por el cerro Aconcagua y el cerro Cuerno.
Esa noche, Claudia la pasa muy mal. Vomita todo y sufre cefaleas terribles. Estamos a un poquito más de 4 200 msnm.

 



Domingo 4 de marzo

William y yo amanecimos con dolor de cabeza. Hacemos un poco de gimnasia pero se nos esfuma el aire. Claudia continúa con náuseas, pero ni uno de los tres deja de comer y beber agua por galones. Hacemos nuevas anotaciones con la PC Pocket de Microsoft y funciona a la perfección. Una exploración por la zona nos lleva a conocer de cerca los Penitentes, que son unas agujas de hielo con unos 10 metros de altura mínima.

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