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¡Los micros!
 
i piensan que en El Salvador los conductores de bus les falta un grado para llegar a la bestialidad, no han visto de frente a un chofer de micro chileno.
Este análisis comparativo es imposible de obviar, sobre todo, cuando se tiene que viajar en el transporte público en ambos países.
Bueno, directo al grano, los conductores son en algún sentido los salvaguardas, los guías, los que manejan las vidas de miles de usuarios.
Pero ellos se convierten en un enemigo, en el tipo que debemos ver al rostro mientras nos aprieta los dientes y casi ladra, debido a que odia ser busero o porque su esposa le pidió más plata o perdió la selección.
Los defensores de estos pobrecitos seres humanos, los protegen bajo argumentos como el nivel de estrés que sufren, ya que Santiago puede ser bastante complicada.
Sin embargo, estos amigos de la velocidad deberían aprender que nos es culpa de los usuarios que ellos tengan que conducir un bus.
Ver como tratan a los estudiantes de colegio y de universidad es casi deshumanizante, pues como pagan muchos menos, son tan amistosos que al ver una parada con estudiantes no paran para no tener que recogerlos.
También (no pueden faltar) son los que más contamina el ambiente son sus maquinas. En ese aspecto, es casi imposible el diálogo por parte de las autoridades.
El mensaje para los buseros de Latinoamérica no es "Buseros del mundo uníos", sino que al que no le guste su papel en la sociedad es mejor cambiarlo.
Lo que es peor. Si están molestos con la vida por su trabajo, deberían mirar al empresario que es dueño de varias líneas y poco a poco vas a ir descubriendo cuál es el problema.
Así que, si un día arribas a la ciudad de Santiago, hay que agradecer a todos los santos que circula por el metro, ya que se respira paz y tranquilidad gracias a la eficacia de un sistema rápido, subterráneo y que hasta cierto punto tiene su propia personalidad.
Por eso ahora que veo de lejos San Salvador, caigo en la cuenta que en Latinoamérica también tenemos notables semejanzas con el transporte público. Ay de quienes osen hablar mla de los choferes.



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