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- zarkopinkas@elsalvador.com
- ¡Los
micros!
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i
piensan que en El Salvador los
conductores de bus les falta un
grado para llegar a la bestialidad,
no han visto de frente a un chofer
de micro chileno.
- Este
análisis comparativo es
imposible de obviar, sobre todo,
cuando se tiene que viajar en el
transporte público en ambos
países.
- Bueno,
directo al grano, los conductores
son en algún sentido los
salvaguardas, los guías, los
que manejan las vidas de miles de
usuarios.
- Pero
ellos se convierten en un enemigo,
en el tipo que debemos ver al rostro
mientras nos aprieta los dientes y
casi ladra, debido a que odia ser
busero o porque su esposa le
pidió más plata o
perdió la selección.
- Los
defensores de estos pobrecitos seres
humanos, los protegen bajo
argumentos como el nivel de
estrés que sufren, ya que
Santiago puede ser bastante
complicada.
- Sin
embargo, estos amigos de la
velocidad deberían aprender
que nos es culpa de los usuarios que
ellos tengan que conducir un
bus.
- Ver
como tratan a los estudiantes de
colegio y de universidad es casi
deshumanizante, pues como pagan
muchos menos, son tan amistosos que
al ver una parada con estudiantes no
paran para no tener que
recogerlos.
- También
(no pueden faltar) son los que
más contamina el ambiente son
sus maquinas. En ese aspecto, es
casi imposible el diálogo por
parte de las autoridades.
- El
mensaje para los buseros de
Latinoamérica no es "Buseros
del mundo uníos", sino que al
que no le guste su papel en la
sociedad es mejor
cambiarlo.
- Lo
que es peor. Si están
molestos con la vida por su trabajo,
deberían mirar al empresario
que es dueño de varias
líneas y poco a poco vas a ir
descubriendo cuál es el
problema.
- Así
que, si un día arribas a la
ciudad de Santiago, hay que
agradecer a todos los santos que
circula por el metro, ya que se
respira paz y tranquilidad gracias a
la eficacia de un sistema
rápido, subterráneo y
que hasta cierto punto tiene su
propia personalidad.
- Por
eso ahora que veo de lejos San
Salvador, caigo en la cuenta que en
Latinoamérica también
tenemos notables semejanzas con el
transporte público. Ay de
quienes osen hablar mla de los
choferes.
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