Escribemos a

zarkopinkas@elsalvador.com

Vampiros y Santiago
 
uchos chiquillos de negro y otros con las caras de blanco. Un amigo de Pato me dice: "Ni cagando voy al baño". "Ni yo, loquillo" le respondo.
Una chica blanca, alta y moviendo la cabeza me recuerda una persona (si, a esa). Ella es la hermana de uno del grupo. Sus ojos pardos con ese tinte negro llama mi atención.
La música entra en mi cabeza y la invito a la pista. Tenía años de no girar, a mi manera, con alguien que bailara tan, tan especial.
Decenas de siluetas de negro cambian el rumbo, tratando de olvidar el frío y la depre que merodea la ciudad.
"¿Por qué el negro?" Ella me mira y me responde -filosóficamente-: "Me gusta mucho". ¿...? "Ya... OK", digo. Parece que la magia se la llevó el viento o lo que sea.
Al final, converso con un Nosferatus, me dice que necesitan sentirse parte de algo. "En Chile, la gente está desilusionada de todo. Este es un fin de mundo".
"El negro refleja algo", insisto y le agrego "pero tu no eres un vampiro, eres un ser humano" (a ver qué saco). Él me enseña los colmillos: "espera un par de meses y te voy a ver aquí buscando algo". "¿Algo? No me digas, mi vampiresco amigo. Este lugar me encanta, pero más de la mitad de los jóvenes aqui presentes se hunden en un imperio de reflexiones de poca profundidad", le sostengo y remato "Ese algo es una moda. Si me vas a hablar de algo, mejor argumenta bien, escucha bien a tus ídolos de Radiohead o The Smiths".
Nosferatus me mira herido y se da la vuelta, me da la espalda, se transforma en murciélago y sale del lugar, precisamente cuando una melodía de "Panic" suena al máximo de los decibeles en los parlantes.
La noche desaparece. Nos subimos a una micro para regresar a la casa del Pato. Es la primera salida en un mes y me rajé hasta matar. Tranquilo, mañana, bueno, hoy, dormiré hasta tarde porque no quiero que me desintegre el sol... ¡glup!
Amanece. Son las siete de la mañana. Corro hacia el espejo y veo mi reflejo. No me convenzo: miro el cuello (...) Nada. Ni una rasguño.
El día vuelve a tomar el control. Es hora de ir a la universidad a mi clase de política.



Regresar a El Diario de Hoy
Portada Planeta