Escribemos a

 

Dirección: Philip Kaufman
Género: Drama
País: Estados Unidos (2000)
Guión: Doug Wright
 
Reparto:
Steven Bauer... Carlos Ayala
Geoffrey Rush... Marqués de Sade
Kate Winslet... Madeleine
Joaquin Phoenix... Abbe Coulmier
Michael Caine... Dr. Royer-Collard
Billie Whitelaw... Madame LeClerc
Patrick Malahide... Delbene
Amelia Warner... Simone
Jane Menelaus... Renne Pelagie

 

El marqués de Sade está encarcelado en el asilo de Charenton y ésta la historia de sus últimos días.

Redacción Planeta
planetaalternativo@usa.net

El Marqués de Sade está encarcelado a la orden del abad Coulmier, un sacerdote que pretende tratar de forma humana a los prisioneros. Es París, 1807.

A pesar de sus muchas diferencias, ambos hombres comparten algo más que simpatía por Madeleine, la lavandera del centro.

Ella es una joven virginal pero decidida que siente gran pasión por la literatura del Marqués y que se convierte en su máxima aliada a la hora de conseguirle todo el material necesario para que pueda escribir y los contactos para difundir sus obras. Es gracias a Madeleine que un texto que el Marqués ha escrito en la cárcel puede llegar a editarse. Aunque la novela se publica de forma clandestina, consigue distribuirse rápidamente.

El Marqués hace tiempo que se ha ganado una fama popular y sus novelas son devoradas apasionadamente por todo tipo de público. Una de sus nuevas lectoras es la jovencita Simone, una hermosa huérfana criada en un convento que acaba de casarse con el doctor Royer-Collard, que es mucho mayor que ella.

El doctor es la persona escogida por Bonaparte para encargarse personalmente de sanar al Marqués de Sade de sus perversiones, con métodos realmente sádicos, que se amparan bajo el prestigio de la ciencia. Son estas ansias por la letra escrita, esa adicción a la pluma (ese es el significado precisamente de la palabra "quills"), esa capacidad para escribir en cualquier momento, en cualquier lugar, de cualquier forma, el aspecto más interesante de la película.

En todo caso, pocos entendieron la esencia de la cinta y a duras penas alcanzó un par de semanas en cartelera.


 

Un sádico sin mayor sustancia

Hollywood anda mal. Nominar a Geoffrey Rush por su papel como Marqués de Sade es una completa vergüenza. Habituado a los roles excéntricos, Rush no aporta nada al objetivo de la película (lo único rescatable), que es mostrar la pasión de este personaje por su producción literaria. Y del reparto, ni hablar. Kate Winslet, la Rose del "Titanic", naufraga nuevamente y Joaquin Phoenix, con su rostro tan versátil, pudo haber dado más. Solo un sadomasoquista la vería dos veces. crivera@elsalvador.com


Un Marqués sin reivindicación

Todo marcha mal desde el momento que hay un reparto de primera calidad que interpreta roles mal dirigidos. El drama y la intensidad de este controversial personaje, el Marqués de Sade, se diluye en una historia larga, imprecisa, sosa y llena de clichés que no están a la altura del Geoffrey Rush que acostumbramos ver, de Michael Caine, Kate Winslet y Joaquin Phoenix, cuyas actuaciones no logran integrarse, pues cada uno se dedica a hacer una representación de simple caricatura. En síntesis... muy mala. elemus@elsalvador.com




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