Escribemos a

 

 Dirección: Stephen Daldry
Género: Drama
País: Reino Unido-Francia (2000)
Guión: Lee Hall
 
Reparto:
• Juli Walters... Mrs. Wilkinson
• Jamie Bell... Billy Elliot
• Jamie Draven... Tony Elliot
• Gary Lewis (III)... Jackie Elliot
• Jean Heywood... Abuela
• Stuart Wells... Michael
• Mike Elliot... George Watson
• Nicola Blackwell... Debbie Wilkinson

 

La genialidad del cine inglés mezcla un drama familiar, el filme musical y el cine político-social.

 

Redacción Planeta
planetaalternativo@usa.net

Billy Elliot es un niño de 11 años hijo de un minero que vive al norte de Inglaterra. El muchacho asiste a clases de boxeo pero mueve más los pies que los brazos. Pero un día cambia su vida para siempre cuando descubre un salón de clases de ballet.

La profesora es la señora Wilkinson, una rígida instructora de ballet, con una lengua mordaz y una reserva enorme de cajetillas de cigarros. El amor a la enseñanza que posee la señora Wilkinson es revivido cuando ve el enorme potencial de Billy.

Así se dedica a enseñarle a su nuevo protegido todas las bases de la disciplina rigurosa.

Como trasfondo se encuentra un padre amargado, un hermano obrero que lidera la huelga de mineros, la persecución policial y las medidas gubernamentales de Margaret Tatcher pro privatización de la industria nacional. El contexto histórico y familiar es esencial en el desarrollo de la cinta.

El director de la película es Stephen Daldry, que debuta con este trabajo, y ha logrado un bloque unitario que se deslinda de sus orígenes teatrales londinenses.

La historia se desarrolla entre planos cerrados, concisos para retratar la huelga de los mineros, y planos más abiertos para la danza y mostrar a Billy.

El resultado es un producto modesto, nada pretenciosa, hermoso, alegre y simpático con interpretaciones excelentes: Jamie Bell, como Billy Elliot; Julie Walters, como la profesora, logra que un personaje secundario alcance la categoría de protagonista; y el padre, Gery Lewis, del que se empieza odiando y se acaba adorando.

 Humanidad sin efectos

Hemos tenido dos semanas de mejores películas. Siempre insisto en que hay cinematografías de gran valor y excelente factura que en este país llaman erróneamente "extranjeras" (cuando no es norteamericana). Billy Elliot, es uno de estos casos en que se pone de manifiesto una excelente puesta en escena y que me gustaría recomendar a todos los nacionales deseosos de una obra humana alejada de la violencia y de los efectos. malecon@netcomsa.com


Un vuelo de cisne

Armonía y belleza. Este es el éxito de "Billy Elliot", una película que salta estilizadamente del género musical, al drama, la comedia y la denuncia social. La historia inspiradora de un niño que descubre su pasión por el arte mientras el mundo que le rodea cae a pedradas y bastonazos, nos es presentada impecablemente, sin sensiblerías ni rudeza extrema. Es encantadora y estéticamente rica. No se la pierda.
crivera@elsalvador.com


 

Lo mejor de lo mejor de lo mejor

El cine británico es sencillamente hermoso. "Billy Elliot" se desarrolla a base de un ritmo tan intenso como la energía eléctrica que emana la danza clásica. Los encuadres son intensos y la fotografía es simple pero genial. El guión es exquisito y combina a la perfección lo particular con lo general, lo individual con lo social sin caer en el discurso político chocarrero. No, su objetivo es la vida de Billy pero sin deslindarlo de su entorno. elemus@elsalvador.com




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