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"La Oreja de Van Gogh" es una banda que está llamando la atención de muchas personas en nuestro país. Se trata de un pop exquisito, que muy pocos pueden ofrecernos.

 

Orus Villacorta
orusvilla@hotmail.com

Siguiendo la tradición de grupos españoles liderados por mujeres -como "Alaska y Dinarama", "Mecano", "Presuntos Implicados" y "Olé Olé"- hoy comentamos la propuesta musical de "La Oreja de Van Gogh", una banda que posee un "no sé qué" muy especial.

Su rollo es la música pop, suavesita, exquisita, con sentido. Ese tipo de pop en el que adquiere más valor la creatividad que la tecnología; la música sobre el físico -del cual la vocalista Amaia puede también presumir -. Ese pop que cada día es más difícil encontrar.

El grupo está compuesto por Amaia Montero en la voz -una chava con un 'look' fascinante-, Pablo Benegas (Sí, con "B") en la guitarra, Álvaro Fuentes en el bajo, Xavi San Martín en los teclados y Haritz Garde en la bataca. Todos vascos. San Sebastián, España, vió nacer a esta banda allá por 1996. Cuentan con dos producciones discográficas en su haber: "Dile al sol", que salió a la venta en 1998, y "El Viaje de Copperpot" del 2000, que hasta la fecha ha vendido más de 800 mil copias.

Posiblemente la clave del éxito de "La Oreja de… Vincent" sea la sencillez relativa. ¿Cómo? Sí, esa misma que tenían los "Beatles" en sus inicios: composiciones que no presentan una gran dificultad técnica; pero que están cargadas de los sentimientos que trasmiten las líricas y que las hacen únicas e inolvidables. Canciones como "La Playa", "Mariposa", "Tu Pelo" y "Los amantes del círculo polar" son una muestra de este impresionismo musical.

Todo por un concurso
Hace algunos años nadie conocía a "La Oreja de Van Gogh", pero rápido cambiaría el curso de las cosas en San Sebastián. Cada año aquellas tierras vascas organizan el "Festival Rock-Pop de San Sebastián", en donde compiten todo tipo de agrupaciones juveniles.

"La Oreja" perdió en el concurso de 1996, mas no se rindieron. Un año más tarde volvieron a intentarlo y ¿Qué creen?… ¡Ganaron! Y no solo eso, el éxito les valió un contrato con la multinacional "Sony Music", con quienes grabaron "Dile al Sol", el disco debut.

En 1998 toda España sabía de "La Oreja". Su fama quedó afirmada con los 150 conciertos que le dieron continuidad al disco.

Pero muchos se preguntaban si serían capaces de mantenerse constantes. La prueba de fuego siempre es el segundo disco y para estos vascos eso fue "pan comido". En un lapso de tres meses le dieron vida a "El viaje de Copperpot", un disco impecable. Si sos de mente abierta y querés limpiar tus oídos -quizás saturados de opciones radicales o melodías insulsas- podés darles una oportunidad y juzgarlos conforme a las sensaciones que en vos despierten. ¿Tenés un corazón de piedra?

 

 




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