Escribemos a

  

 

No están en el manicomio, pero su pasión por la ciencia los hace delirar.

Lilian Martínez
Fotos: Memo Vela

Son las 9:00 a.m. de un sábado cualquiera y Evila Salamanca, una joven egresada de la Matías, inicia su jornada laboral. En la universidad ella era "el alma de la fiesta" y en su actual trabajo parece no cambiar. Lo primero que hace es reunirse con el resto de sus compañeros, unos 20 jóvenes universitarios que uniformados con blue jeans y camiseta blanca se mueren por comenzar a trabajar. ¿Estarán chiflados?

Evila los reune en uno de los pasillos, forman un círculo y ahí los anima a gritar con los brazos levantados y, luego, a saltar. ¿Para qué? Evila responde: "Para que saquen la energía que se necesita aquí... para entusiarmar a los niños, es necesario tener chispa y buen humor".

Relajo en el tin marín
Aunque solemos identificarlo como "el Museo de los Niños", el Tin Marín ofrece también un espacio para vos. Si sos estudiante universitario, no te dan miedo los niños, sos paciente e ingenioso y no te dá alergía refrescar todo lo que trataron de enseñarte en la Primaria este es un buen lugar para que completés tu servicio social.

Evila Salamanca, la joven Supervisora de la Sala de Exhibición Principal, explicó que "para que los muchachos puedan hacer su servicio social aquí deben audicionar". Es decir, tenés que hacer una presentación personal sobre las exhibiciones del museo. Pero lo más importante es que seas creativo, dinámico y espontáneo para que podás lidiar con los niños y entusiasmarlos con el mágico mundo de "los grandes".

La Ciencia Loca
"Trabajo aquí porque me gusta", esa es la razón que mantiene a Antonio Miguel Sosa dentro de las instalaciones del único museo de ciencia y tecnología que tiene nuestro país: el Stephen W. Hawking. A sus 20 años, Miguel tiene el título universitario de Profesor de Ciencias y está empeñado en hacer que los niños que visitan el museo se entusiasmen tanto como él por esta rama del saber.El objetivo de este museo, según su directora, Linda Büchner, es "demostrar que para enseñar ciencias no hace falta un equipo sofisticado". Miguel piensa igual: "artesanalmente se pueden reproducir experimentos que aparecen en revistas científicas" . Miguel cree que las ciencias no deben enseñarse dictando clases magistrales sino llevando estos experimentos al aula. Según él "las ciencias no son para memorizar".Manuel Alfredo Hernández, de 24 años y estudiante de Ingeniería Industrial, es uno de los guías de este museo. Él cree que "las ciencias pueden servir para mejorar el nivel de vida de las personas" y afirma que como guía del museo su objetivo es "hacer que los niños se interesen por las ciencias". Miguel y Manuel creen que en nuestro país "nos quedamos solo en lo teórico" y que por eso "mucha gente con talento se está desperdiciando".

el mundo de lo desconocido

El Tin Marín y el Stephen Hawking son los dos únicos museos donde los jóvenes amantes de la ciencia pueden poner a trabajar su afición. El subdesarrollo de nuestro país no debería ser excusa para la ausencia de más espacios de este tipo. En Colombia, por poner un ejemplo, hay 73 museos de ciencia: 41 estatales y 32 privados."En los años 50, en nuestro país hubo un auge de los estudios científicos, especialmente de Biología" afirma Miguel Sosa. "En esa época se descubrieron 2 microorganismos y un tipo de ave nuevos" eso motivó a un grupo de científicos extranjeros a fundar en Holanda el Museo de Aves Salvadoreñas" afirma.Actualmente, en Estados Unidos, se estudia la tela de una araña salvadoreña: la Nefilia. La razón de este estudio es que "la tela de esta araña, es más resistente que un alambre de acero del mismo diámetro". A Miguel le resulta irónico "que los extranjeros tengan mejor conocimiento sobre nuestro país". Eso lo impulsa a trabajar para que en el futuro de El Salvador la ciencia no se quede en los libros.

Tin Marín
Además de hacer una presentación personal sobre las exhibiciones del Museo, los requisitos para poder hacer tu servicio social aquí incluyen una serie de características: ceatividad, dinamismo, espontaneidad y gusto por los niños.

Stephen W. Hawking
Los chicos y chicas que quieren formar parte del equipo de este museo deben estar necesitados de horas sociales y sumamente interesados en fomentar el gusto por la ciencia y la tecnología.

Por ahora, la mayoría de los guías del Stephen Hawking son estudiantes de Ingeniería en universidades como la Don Bosco y la UCA. Todos tienen bajo su responsabilidad armar un experimento para que se incluya en la exhibición.
Servicios que presta:
Asesoría en la elaboración de proyectos para las expos.
Asesoría pedagógica experimental a profesores de Ciencia Naturales
Información sobre temas del momento: terremotos, placas tectónicas, vulcanismo.
Información general sobre: Geología, Biología, Astronomía, Química, Óptica, etc.
Biblioteca científica
Aula de proyecciones con videos sobre astronomía y otras ciencias.
Dirección: Calle La Reforma #179, Colonia San Benito (frente a la Embajada de España).
Teléfono: 223-3027
e-mail: museodeciencias_swh@hotmail.com
 



Regresar a El Diario de Hoy
Portada Planeta