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Un verdadero desastre se avecina cuando en un grupo de tesis se unen personas incompatibles...

Ixchel Pérez Santamaría
Fotos:Memo Vela

La una de la mañana. El reloj no deja de caminar y el sueño te lanza un dardo tras otro, casi venciendo tu poca fuerza de voluntad... Tu compañerito de tesis, duerme "por un ratito" -como todas las noches-, mientras vos consumís el típico café y dejás que tu cuerpo tiemble, al compás de la histeria...

Esa es sólo una de las escenas de la pesadilla que, por si no te has dado cuenta, podría durar unos cinco o seis meses. Si al momento de elegir a tus compañeros de tesis, lo hacés de forma arbitraria y desconsiderada,la convivencia y el logro de metas, podrían convertirse en una hazaña inalcanzable. Por eso, cuando elijás tu grupo de trabajo de graduación, pensalo bien. Tomá en cuenta que debés trabajar con personas que sean realmente afines a vos; que tengan valores e intereses comunes y una similar percepción de la realidad.

Por otro lado, tomá en cuenta que sean personas capaces de tolerar y controlar la frustración -que seguramente tocará a sus puertas, varias veces, durante el proceso-, y de afrontar los obstáculos y limitaciones.

Finalmente, uno de los puntos más importantes es que tus compañeros tengan un nivel intelectual similar al tuyo y un método de estudio afin al que te caracteriza.

Dos son mejor que uno
Cuando pensás en la odisea que implica una tesis y en lo mal que te la has pasado con diversos grupos de trabajo, durante toda la carrera universitaria, se te enciende el foco: "Lo mejor es hacer la tesis solo".

Te equivocás. Eso no es lo mejor; es sólo lo más cómodo. A la larga, te negás la experiencia y la oportunidad de aprender a convivir, a manejar las diferencias, a ser solidario... Vos no sos una isla.

El proceso de graduación es un entrenamiento para tu vida laboral, en la que tendrás que trabajar en equipo. Comenzá a hacerlo ya.

La psicóloga Patricia de Urquilla recomienda que hagás un grupo de tres personas; no más. Este número permitirá que no se diluyan las responsabilidades y que todos trabajen... Bueno, siempre y cuando no escojás como compañero a un "ronrón", que se la pasará durmiendo todo el tiempo.Ahorrate la pesadilla.

 

Ella lo sabe todo; ustedes no saben nada. Esa frase resume el pensamiento de esta compañera, que quiere hacer absolutamente toda la tesis, no los deja opinar ni asumir responsabilidades; pero al día siguiente se queja con el asesor de que ustedes son unos haraganes y desinteresados ¿Quién la entiende? La compañera nerda obsesiva, puede ser de dos tipos: neurótica o antisocial (este último es el más frecuente). La perfección se queda corta frente a la neurótica, que no admite ni el más mínimo error y se empeña en hacerlos sentir tan miserables y humanos, frente a su "divina" inteligencia. En cuanto a la antisocial, es menos peligrosa porque ni siquiera habla; aunque es incompatible con los miembros del grupo más flexibles y comunicativos. Pueden terminar odiándose. De cualquier modo, si tu interés es que el proceso de tesis deje algún tipo de enseñanza en tu vida, no elijas a una compañera o compañero, que no te permita aportar.

 

El "señorito" llega a las reuniones de grupo sin un libro, pero con un gran rollo de billetes. Se la pasa hablando tonterías; no está dispuesto a hacer absolutamente nada y, literalmente, "paga por no trabajar".

Él se ofrece a cubrir absolutamente todos los gastos de la tésis y no pierde la más mínima oportunidad para presumir. Es un fino descerebrado, pero cree que terminar el trabajo de graduación, no sería una hazaña posible sin él... Sencillo: El es el dueño de los dólares. Así que además de hacerle el trabajo, el grupo tiene que obedecerle cuando da indicaciones. Este tipo de compañero te conviene si eres un nerdo obsesivo, que disfruta de hacer todo el trabajo, o si eres un tacaño de primera y no quieres gastar ni en papel bond. No te conviene si eres un parrandero, porque van a terminar en el bar más cercano, ni tampoco si eres una persona ecuánime.

 

Nació con un cronómetro incorporado y la primera palabra que dijo no fue "mamá", sino "calendario". Ha programado cada una de las actividades del grupo: descansos, diez minutos para comer, dos segundos para respirar y veintitres punto setenta segundos para ir al baño. Distribuye su tiempo a la perfección; pero, además, se encarga de organizarle la vida a todos sus compañeros de tesis de tal manera que todo su día se reduzca a la palabra "trabajo". Difícilmente aceptará excusas para que te retrasés en algo porque los imprevistos también ya están cronometrados.

Este tipo de compañera es insoportable, si no se sabe canalizar su enorme sentido de responsabilidad y su capacidad para hacer las cosas a tiempo. Es ideal si establecés los límites: la dejás que organice; pero le pedís que sea un poco más flexible... Más humana. "La Sistemática" podría ser un elemento positivo en el grupo, si hay buena comunicación entre todos.

 

 

La primera vez que aparece con su "adorable" hermanito, la situación resulta comprensible; pero después de diez reuniones, es tan intolerable que desearías que el "espécimen" que acompaña a tu compañera de grupo, desapareciera de la faz de la tésis.

El famoso hermanito corre, ríe, grita, pregunta, insiste en jugar con la computadora y, cuando se aburre, comienza a molestar para que lo lleven a su casa.

Si vas a elegir una compañera de tésis que tiene demasiadas responsabilidades en casa, programen las reuniones en un horario en que pueda liberarse de sus quehaceres. No es conveniente trabajar con alguien que no se concentra en la tésis y, lo que es peor, que lleva consigo un agente parasitario, que realmente los distrae.

 

 Este compañerito siempre ofrece la manzana prohibida.

Cinco minutos después que se han decidido a trabajar, hace lo que esté a su alcance para incitarlos a "descansar".

"Relajémonos cinco minutos, salgamos a respirar aire puro"; "comprémonos unas cervecitas para despertarnos, sino no vamos a soportar la desvelada"; "Veamos sólo una película y después seguimos trabajando"; con estas y otras frases, se las ingenia para matar las pocas ganas de trabajar que tiene el grupo, y los seduce a comer el fruto prohibido de la diversión y del "relax".

Si caés en "el pecado" del "serpiente", tené por seguro que una semana antes de la entrega de tesis, tu trabajo no tendrá pies, ni cabeza y, si no te dan prórroga... Ya sabés lo que pasará.

La tesis no tiene por qué convertirse siempre en una odisea. Aunque nunca será un "lecho de rosas", puede ser un proceso de crecimiento y aprendizaje, si ustedes, como grupo, se lo proponen. Las bases del triunfo son la comunicación y la tolerancia, según la psicóloga Patricia de Urquilla.

Las Reglas claras:
Antes de comenzar la tesis, es necesario prepararse para la convivencia y el trabajo en equipo. Lo ideal es poner claras "las reglas del juego", desde el primer momento. Si realmente quieren llegar hasta el final, sin aborrecerse, lo mejor es que establezcan un sistema de normas ESCRITAS, desde el principio. Estas deben ser elaboradas por todos los miembros del grupo y su cumplimiento debe evaluarse constantemente sin piedad.

Distribución equitativa:
El trabajo debe dividirse de la forma más equitativa posible, pero tomando en cuenta las fortalezas de cada uno de los miembros del grupo. Quien tiene más tiempo durante el día, puede encargarse de hacer encuestas o entrevistas; quien redacta muy bien, puede unificar el estilo del trabajo; quien es demasiado distraído, nunca debe ser el encargado de guardar los avances, etc. La idea es que aunque siempre hay un líder tácito o elegido dentro del grupo, todos trabajen con igual sentido de responsabilidad.

Consenso:
Son un "grupo", por lo tanto, la comunicación entre ustedes es indispensable. Todos deben participar en las discusiones y toma de decisiones, respetando el punto de vista de los otros. La palabra competencia debe quedar fuera de su léxico. Si alguno trata de sobresalir o tener poder, va a perder la perspectiva del trabajo.

Tolerancia y lealtad:
Si hay algún problema al interior del grupo, lo mejor es que se discuta directamente, es decir, cara a cara y sin medias tintas. Lo más importante es que tengan la capacidad de AFRONTAR las dificultades, sin crear conflicto.

Deben ser leales, en el sentido de que si hay algún compañero que no esté cumpliendo con sus responsabilidades, no es bueno que lo acusen inmediatamente con el asesor. Tampoco hablen mal de él a sus espaldas con otros compañeros de la universidad. Lo adecuado es dialogar sin acusar, y ver qué se puede resolver.



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