Una bola de fuego en San Vicente

Todos murieron. En una noche tormentosa de 1995, 65 personas murieron en el peor accidente aéreo que se ha registrado en el país. Los cuerpos de los tripulantes y pasajeros, entre guatemaltecos, estadounidenses y europeos, fueron encontrados al pie del volcán de San Vicente

Redacción, elsalvador.com

El volcán de San Vicente, a 60 kilómetros de San Salvador, ha sido otro testigo de las tragedias ocurridas en el valle Jiboa. Ha visto como las aguas han arrasado en dos ocasiones la ciudad de Verapaz, como los terremotos han desmoronado a San Vicente.

Siempre ha estado ahí, tranquilo, como espectador. Pero en una ocasión, en 1995, le tocó ser también protagonista.

El 9 de agosto de 1995 un avión de la aerolínea guatemalteca Aviateca, empresa que luego fue agregada al grupo Taca, se estrelló contra el volcán de San Vicente. Esta noche murieron siete tripulantes y 58 pasajeros de la operadora.

Los cuerpos fueron encontrados en La Fincona del cantón San Emigdio, en la jurisdicción de Guadalupe,
San Vicente.

Se cree que la causa del incidente fue el mal tiempo.

El avión era un Boeing 737-200 que hacía la ruta de Miami (Florida, EE.UU.) hacia San José (Costa Rica). Se precipitó contra la tierra en medio de una tormenta a las 20:25 hora local, poco antes de tomar tierra en el aeropuerto de la capital de El Salvador. A las 19:51 había perdido contacto con la torre de control del aeropuerto.

En seguida se inició la operación de rescate, pero el escabroso terreno, la oscuridad y la lluvia dificultaron el acceso a la zona.
Finalmente, el aparato fue localizado en la madrugada de ayer en La Fincona, una jurisdicción de Guadalupe, en el centro del país.

En el avión viajaba el embajador de Dinamarca en Nicaragua, Palle Marker, y el consejor de la misión diplomática europea, Neil Peter Kragh. Entre las víctimas también se encontraban cuatro monjas de origen español. También murieron el embajador de Brasil en Nicaragua, Genaro Antonio Mucciolo, acompañado por su esposa.

La mayoría de las personas que perecieron en el accidente eran de origen guatemalteco.

Tras el accidente se abrió un expediente y una investigación para determinar responsables, pero lo único que acumuló fue polvo.

El documento fue trasladada a los archivos judiciales en diciembre de 2002 debido a que las autoridades no encontraron responsables por el siniestro.

La resolución fue tomada por el Juzgado 1o. de Instrucción de San Vicente, instancia que considera que las pruebas obtenidas no son contundentes para determinar a quién o a qué atribuir las causas de la tragedia ocurrida la noche del 9 de agosto de 1995.

El tribunal aceptó que “existen suficientes indicios sobre la forma en que se accidentó” el Vuelo 901, pero no fue posible “inferir y determinar de una forma indubitable” cuál fue el elemento o variable que provocó el accidente, según el archivo de El Diario de Hoy.

El tribunal estableció que, si aparecieran nuevos elementos que “le den un giro radical a las investigaciones”, el caso se reabriría, pero esto no ocurrió.

Esta no fuela primera ocasión en que el caso fue directo al archivo. El 11 de noviembre de 1996, el tribunal tomó la misma decisión, debido a que la Fiscalía no individualizó responsabilidades.

En 2003 la Fiscalía libró de culpa a las controladoras.