A lo largo de 75 años, al menos cuatro grandes tragedias han causado luto, dolor y destrucción a los habitantes de las poblaciones ubicadas en la zona paracentral el país.
Pero la naturaleza con su fuerza destructora, sumada a la falta de visión política y administrativa en cuanto al ordenamiento territorial y las precarias políticas de prevención y mitigación de desastres, se han ensañado con el departamento de San Vicente, especialmente con los pueblos asentados en las faldas de su volcán. En 1934, la única oportunidad en la cual El Salvador ha sido impactado directamente por un huracán, cientos de personas murieron soterradas, arrastradas por fuertes corrientes y las pérdidas ascendieron a varios millones de colones.
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