Veteranos de la radio, condenando el cierre de las 34 emisoras y la amenaza contra 203 otras radios.
La radio es mía

La radio tiene en Venezuela un enorme arraigo popular. El gobierno decidió a sacar del aire las radios independientes y sustituirlos por radios “comunitarias”

En el modernista anfiteatro del Centro Cultural de Chacao se han instalado no menos que 10 radios para transmitir en vivo un evento llamado “La radio es mía”. Entre ellas, CNB Caracas, estación que fue sacad del aire hace tres días por ordenes del presidente de la República, el teniente coronel Hugo Chávez.

Esta vez, las radios presentes no están en competencia, sino en pleno ejercicio de solidaridad. De las 10 radios que transmiten en vivo desde el Centro Cultural, ocho todavía están saliendo al aire, y dos han cambiado sus transmisiones al Internet y a camiones que circulan en la ciudad con altoparlantes. Todos ellos se van a poner en cadena para transmitir a todo el país la señal de las radios cerrados por el gobierno.

Las gradas del auditorio se llenan con más de 300 profesionales de la industria radiofónica venezolana, de periodistas de prensa y televisión, de artistas e intelectuales. Juntos forman este día la Fundación La Radio es Mía, para organizar la defensa de la pluralidad y de la libertad de expresión en el espectro radiofónico.

Uno tras otro se suben al escenario y toman el micrófono las celebridades y los leyendas de la radiodifusión venezolana: Marisabel Parraga, William Echeverría, Juan José Bartolomeo... El dueño de una de las radios clausuradas por el gobierno exclama: “¡Venezuela no sabe vivir si no es en libertad!” y una señora veterana de locución radial complemente la su frase diciendo: “¡Venezuela y no sabe vivir sin radios libres, independientes y irreverentes!”

A una muchacha que parece colegial, pero que afirma que tiene dos años de trabajar de reportera en CNB Caracas, le pregunto ¿por qué piensa que cerraron su radio?, y contesta: “Las radios son peligrosas para los poderosos”. Frase de una venezolana de 19 años. Agrega: “Nos quitan el derecho hasta de preguntar...”

“La radio, y en general los medios de comunicación, transitan por momentos muy duros que nos obligan a asumir responsabilidades. En la historia universal de la radio, ningún gobierno había ordenado en un solo acto, la clausura de 34 emisoras. Ni en los momentos más oscuros de la guerra”, expresa el Manifiesto La Radio es Mía.

Por ratos, la asamblea parece más un meeting de activistas políticos que una reunión de comunicadores: pancartas, rótulos, consignas gritadas y estampadas en camisetas y gorras. Comento esa observación a una de las asistentes. “Pues, ¡welcome to Venezuela, mi amor! Aquí todo es política. No te dejan hacer periodismo sin convertirte en luchador político. Es precisamente lo que más me indigna”.

El día siguiente encuentro a varios de los organizadores del evento en la calle: en la plaza Sadel, en las el barrio elegante de Las Mercedes del municipio Baruta de la capital, está instalado un estudio de radio CNB. Transmite en vivo vía Internet, y vía algunos camiones que andan circulando en Caracas con poderosos altoparlantes. “Para una radio que acaban de callar, hacen bastante bulla”, comento a uno de los locutores que presenta las 10 canciones más demandadas por la audiencia. “Pues sí, de eso se trata”, dice con una gran sonrisa, “no nos dejamos callar.”

Durante la siguiente semana, me encuentro radio CNB en centros comerciales, en entradas al metro, en barrios populares, en universidades. Ya no se parecen a meeting político, sino a discoteca móvil, a moda juvenil, a happening cultural. Y siempre noticias. Nada de consignas, pero debate político... Tal vez Hugo Chávez, sin quererlo, le dio un impulso creativo a la radiodifusión. Y a la oposición.


Paolo Lüers
, enviado especial de El Diario de Hoy