Las radios se van a la calle. Las cierren, pero no se callan. Transmiten en voz alta en plazas, universidades, centros comerciales, camiones...
“¡No nos callarán!”,
la batalla por las frecuencias radiales

De la noche a la mañana sacaron del aire a 34 emisoras, dejando muchas regiones del país sin radios independientes. Otras 203 emisoras están en la mira.

El himno nacional fue lo último que se escuchó en la frecuencia 101.3 FM a las 7.47 am del 1 de agosto 2009. CNB Caracas estaba fuera del aire. El operador que cambió el switch a silencio, Victor Neda, habla con lágrimas en los ojos: “Como operador he cometido muchos baches (silencios), pero nunca me imaginé que me tocaría esto...”

Y William Echeverría, el presidente del Colegio de Periodistas, dijo las últimas palabras: “No es un punto y final. Son unos puntos suspensivos...” La periodista Laura Castellanos, a quien hubiera tocado salir al aire a las 8 a.m., dice: “¿Qué quiere el gobierno? ¿Qué nos metamos a delincuentes? No lo logran. Tenemos dignidad”.

¿Por qué CNB? Según Teodoro Petkoff, director del periódico opositor TalCual, “no tiene nada que ver con alguna falla burocrática, sino con la circunstancia que a través de este circuito nacional se retransmitía, todas las tardes, el programa Aló Ciudadano. Reducir el alcance de este programa de Globovisión, cuya señal abierta no va más allá de Caracas y Valencia, pero que a través de CNB llegaba a bastantes ciudades, constituye la verdadera razón del cierre de CNB”.

Junto a CNB Caracas salieron del aire cuatro otras emisoras importantes del circuito CNB, una de las cadenas radiales más populares de Venezuela. Y otros 27 estaciones de radio en todo el país. Más dos emisoras de televisión. Otras 203 emisoras recibieron notificación oficial que la concesión de su frecuencia se encuentra “en revisión”.

El organismo regulador de las frecuencias, Conatel, explicó que esas emisoras estaban en situación ilegal – o bien por el fallecimiento del titular (las concesiones son personales e intransferibles), el vencimiento de la concesión o la improcedencia del cambio de titular.

“Mi abuelo, quien fundó la radio, murió hace 12 años. Desde entonces, mis padres y yo manejamos la emisora con dos empleados y unos 10 voluntarios. Durante diez años hemos pagado impuestos y derechos, y ahora resulta que la concesión murió con mi abuelo”, cuenta el dueño de una emisora en Zulia. “El problema es que tenemos varios programas de denuncias ciudadanas...”.

Historia parecida cuenta Alí Obelmejías, a quien cerraron Radio Bontia en Guatire. Su padre, Guillermo Obelmejías, fundó la radio hace 33 años. Desde que murió en 1995, la familia hizo gestiones de cambiar la concesión a nombre de la viuda de don Guillermo. Han pagado impuestos, presentado documentos, establecido fianzas, pagado derechos... sin resultados. Hoy Radio Bonita La Guapa, al igual que la otra emisora de Guatire, Sol Estereo, están fuera del aire. Los vecinos llegan todos los días a escuchar las transmisiones de ambas radios por parlantes. La directiva del Centro Artístico Andrés Eloy Blanco de Guatire emitió un comunicado protestando contra el cierre de las emisoras locales: “Ya no tendremos al aire estas históricas emisoras, consideradas patrimonios del municipio”.

La Bonita La Guapa se hizo popular por el gran apoyo a las comunidades, dice el líder vecinal Víctor Tobar. “Perdimos una herramienta de trabajo y un nexo con los vecinos”.

Igual la capital del Estado Mirando se queda sin emisora “que no sea chavista”, dice el dueño de un café en la ciudad Los Teques. “¿Quién va aguantar la programación de estas radios?”

La mayoría de las emisoras afectadas son empresas familiares que manejan radios locales con muchos servicios comunitarios. Sin embargo, el ministro responsable de Conatel, Diosdado Cabello, al igual que el presidente Hugo Chávez, han enmarcado la política de revisión del sector de la comunicación en la necesidad de combatir el ‘latifundismo mediático’ y promover su ‘democratización’.

Cabello aseguró que la revocación de las concesiones es una “potestad legítima del gobierno que es dueño del espectro radioeléctrico”, y no una persecución política a las radios. “Cuando tomamos la decisión de democratizar el espectro radioeléctrico estábamos hablando en serio, porque hay que hacerlo y hay que hacerlo ya. No estamos revocando concesiones, sino el Estado está recuperando frecuencias que eran usadas de manera ilegal”.

Ya antes del cierre, de los 720 emisoras de radio existentes en el país, 403 estaban en manos del Estado o de organizaciones comunitarias controladas por el partido oficial, según la Cámara de la Radiodifusión de Venezuela. “Si a los 307 privados restamos las 240 que quieren cerrar, ¿cómo queda la ‘democratización’ y la pluralidad?”, pregunta María Isabel Parraga, periodista de CNB Caracas.

Confrontado con estos números, el ministro Diosdado Cabello respondió: “La frecuencias las vamos a dar al pueblo organizado, no a los ‘escuálidos’”. Este es uno de los términos preferidos que Hugo Chávez usa para referirse a sus opositores. Cabello agregó que “todos los medios, en especial Globovisión y Unión Radio, están bajo observación”.

Y frente a una manifestación de ‘patrullas socialistas’ (así se llaman oficialmente las entidades de base del Partido Socialista Unido de Venezuela) en apoyo al cierre de las radios, el ministro Cabello exclamó: “Armaron un escándalo mediático por las primeras 34 emisoras que cerramos. Pensando que nos vamos a recular. ¡No, camaradas! Nosotros seguimos adelante y profundizamos la revolución”.

A las estaciones de radio y televisión que estaban transmitiendo en vivo las protestas contra el cierre de las radios, mandó la siguiente advertencia: “Que se atengan a las consecuencias. Nosotros revisamos lo que transmiten, y al que viola la ley, vamos a aplicar la ley”.

Big brother is watching you – el hermano estado te está observando...
Por más que el gobierno insiste que las medidas no son políticas, las mismas declaraciones del residente Hugo Chávez lo desmienten: “Hemos recuperado emisoras de radio que ahora son del pueblo y ya no de la burguesía”.

El presidente explica que “las medidas son parte de la lucha contra la guerra mediática, contra las mentiras de la burguesía y la oligarquía. Los medios burgueses están tratando de alejar a Chávez del pueblo”.

Ya en marzo de 2009, Hugo Chávez había declarado en su programa de televisión: “Si no fuera por estos medios que están en manos de la oligarquía y atacan y mienten y manipulan tanto, el apoyo al gobierno, a la revolución, estaría en mucho más del 80%”.
Hay que dudar que el cierre de radios aumente la popularidad de Chávez. Por el momento, parece pasar lo contrario. Las manifestaciones casi diarias de los trabajadores y periodistas radiales reciben mucho apoyo en los medios y la población. Los estudios de CNB y otras radios clausuradas aparecen en las plazas de la ciudad o montados en camiones. Además CNB transmite las 24 horas del día en Internet, sin variar no reducir su programación acostumbrada.

Los activistas del movimiento en defensa de las radios, como Marisabel Parraga, están claros que sin salir al aire no pueden tener el mismo impacto. Es más bien una cuestión de principios: “El gobierno nos puede quitar la frecuencia, pero no nos puede callar. ¡Nunca!”, dice Parraga.



Paolo Lüers
, enviado especial de El Diario de Hoy