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| El logo de Globovisión se ha convertido en el símbolo de la lucha por la libertad de expresión y por la independencia de los medios. |
La guerra mediática entre un gobierno que quiere control y medios que insisten en su independencia y su derecho a la crítica está escalando. Activistas chavistas atacaron al canal de televisión con bombas lacrimógenas y pistolas... En las calles también atacan a periodistas
Mi primer día en Venezuela. Supuestamente para aterrizar, respirar el aire de Caracas. Tomo un café marrón en un centro comercial, y de repente la gente se aglutina enfrente de un televisor.
"¡Atacan a Globovisión!", grita una señora, y todo mundo corre a ver. Veo imágenes de cámara muy movida, gente con pañuelos y gorras rojas, humo por todos lados, gritos, pistolas...
Agarro el taxi más cercano. "¿Para Globovisión? Lo están cerrando los malandros rojos-rojitos", dice el motorista y acelera como si de nuestra pronta intervención dependiera la sobrevivencia de Globovisión.
Llegamos en tiempo récord. La calle enfrente de Globovisión, llena de policías. Entro con el equipo de investigadores del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC).
Los atacantes obviamente se han ido, pero han dejado unos 10 heridos, nubes de gas lacrimógeno y a un Alberto Federico Ravell, director de Globovisión, furioso: "Responsabilizo a Hugo Chávez y al ministro Diosdado Cabello. Hoy se les fue la mano".
Cuenta como un grupo de 35 motorizados armados dirigidos por Lina Ron, conocida dirigente de los grupos de choque chavistas, "asaltaron al canal, sometieron a los vigilantes, lanzaron bombas lacrimógenas, le dieron un palo por la cabeza a una oficial de la Policía Metropolitana que estaba custodiando el canal y provocaron asfixia en gran parte del personal.
De repente recibieron una llamada y salieron en carrera, pero no contaban con que las cámaras de seguridad grabaron todo el incidente y se les ven los rostros, se ve todo lo que pasó. Ya en esta oportunidad no tienen cómo decir que es un invento mediático...".
No pasó nada. Ningún daño serio. Globovisión sigue transmitiendo. Recibe el apoyo de gremios de periodistas, medios, políticos opositores. Pero sí pasó algo serio: De repente los periodistas tienen miedo. No dejan de hacer su trabajo, pero les invade el temor.
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| Luego del ataque violento a Globovisión, policía y fiscalía llegan a realizar una investigación en la cual los peri |
Dos días después del ataque a Globovisión, Hugo Chávez ordena la captura de Lina Ron. Dice que con el asalto a Globovisión "le hizo un favor a la burguesía, dándole razones para llorar". Lina Ron es detenida y se declara en huelga de hambre.
En las calles los chavistas distribuyen volantes que dicen: "¡Alerta al pueblo en general! Hemos detectado quiénes son los contrarrevolucionarios que negociaron encarcelar a la comandante Lina Ron por orden de Globovisión...".
No se pueden referir a Hugo Chávez, quien ordenó la captura de Lina Ron, porque el volante cierra con la consigna "¡VIVA CHÁVEZ!"
Una semana más tarde estoy tomando fotos de una manifestación opositora contra la Ley Orgánica de Educación aprobada a las 3:00 de la madrugada de ese día por la Asamblea Nacional.
En una esquina cerca de la Asamblea hay un grupo de activistas chavistas que gritan a los manifestantes: "¡Sálganse de aquí! ¡Este es territorio de la revolución!". Los manifestantes contestan: "La calle es de todos. ¡Mañana regresamos!". Y los chavistas: "¡Los esperamos, pero con palos y piedras, pitiyanquies de mierda!".
Trato de hablar con ambos grupos. Los chavistas me gritan: "¡No te metes con estos traidores, a menos que eres uno de ellos!". Los opositores me dicen: "Tenga cuidado con su cámara, ellos odian a los periodistas...".
Otros integrantes de la marcha se meten en la discusión: "Somos periodistas de Últimas Noticias, pero aquí estamos como ciudadanos. Estos payasos no nos van a prohibir marchar pacíficamente. Regresaremos".
Los dos grupos cumplen. Llegan al encuentro. No el día siguiente, sino a los dos días. Esta vez los periodistas de Últimas Noticias reparten volantes para protestar contra la política del gobierno de cerrar radios y amenazar a los periodistas con leyes de mordaza.
De un edificio -la sede de Ávila TV (un canal chavista)- salen los mismos activistas chavistas. Dirigidos por el mismo tipo de colita. Cumplen con su promesa: esta vez andan armados de palos y piedras. Atacan a los periodistas y los mandan al hospital. La policía no interviene.
El día siguiente, más de mil periodistas se agregan en frente de la Fiscalía. Irónicamente, la Fiscal General, Luisa Ortega, a la cual los periodistas exigen que investigue el ataque a los colegas de Últimas Noticias, es la misma funcionaria que unas dos semanas antes presentó a la Asamblea Nacional un proyecto de Ley de Medios que prevé penas de cárcel para los periodistas o directivos de medios que "atentan contra la verdad o la tranquilidad ciudadana". Cuando la marcha de los periodistas llegue al edificio de Últimas Noticias, habrá crecido a dos mil comunicadores.
Un día después, la Fiscal General de la República se pronuncia en el canal oficial: "Los comunicadores sociales que acudieron este viernes a la Fiscalía General actuaron más como voceros políticos que como periodistas, por lo que deben renunciar a sus cargos de periodistas".
Ojo por ojo: entre los periodistas de toda Venezuela circula, a partir de la propuesta de Ley de Medios que hizo la Fiscal General, un documento que exige la renuncia de la funcionaria. Cuando salí de Venezuela, llevaban unas cuatro mil firmas de profesionales de radio, televisión, prensa y comunicación.
La última palabra la tiene, como siempre en Venezuela, el comandante-presidente Hugo Chávez: "Los empleados de Últimas Noticias no andaban haciendo labor de periodistas, andaban en una marcha, repartiendo volantes, haciendo actividad proselitista contra la Ley de Educación. Y según tengo entendido y hay hasta pruebas, provocando a gente del pueblo..."
Esto explica el ataque, por supuesto. Lo que hay que poner en duda es si realmente el presidente tendrá la última palabra en este asunto... Podrá tal vez con Globovisión, ¿pero con Globovisión, 200 radios y 4,000 periodistas?
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Paolo Lüers, enviado especial de El Diario de Hoy |