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| Manifestaciones todos los días en Caracas, en contra y en pro de leyes, cierres de radios... En esta caso, en favor de la Ley Orgánica de Educación. |
Una segunda mirada a Venezuela. Luego de la serie "Venezuela Adentro", publicada en marzo del 2008, los conflictos políticos se han profundizado. El régimen de Hugo Chávez está preparando el terreno para mantenerse en el poder sin disponer de apoyo mayoritario. De ahí el incremento de la represión y la erosión de las libertades. Hoy El Diario de Hoy inicia una nueva serie de reportajes, análisis y entrevistas sobre la transición de Venezuela. Aún no se sabe si es a la dictadura o a la democracia.
En la República Islámica de Irán, en este agosto se decretó el cierre del principal periódico de oposición, “Etemad e Melli”. Al mismo tiempo, el gobierno de la República Bolivariana de Venezuela decreta el cierre de 34 emisoras (dos de televisión, 32 de radio), avisando a más de 200 estaciones de radio en todo el país que les puede tocar la misma suerte.
“Cuidado con las repúblicas que se ponen apellidos para marcar su carácter ideológico”, me dijo en Caracas un veterano locutor radial. “Una vez la patria tiene apellido partidario, la oposición queda casi expatriada...”. No quiso poner su nombre y su cara, porque “la radio mía aún no la han cerrado, pero está en la lista negra...”.
Por primera vez siento que en Venezuela la gente se cuida con lo que dice.
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| El hotel alba, en el centro de caracas - sede de diarios eventos, congresos, cumbres chavistas. El lujo revolucionario. |
Los presidentes de las repúblicas de apellido Islámica y Bolivariana, Mahmoud Ahmadinejad y Hugo Chávez, cada vez tienen más en común: aparte del discurso anti-estadounidense, el cierre de medios considerados “contrarrevolucionarios”, la amenaza a los periodistas independientes, la férrea oposición y el desafío que ambos regímenes enfrentan en las universidades y crecientemente en los barrios pobres. No es casualidad que se quieren y apoyan tanto los presidentes de Irán y Venezuela...
Lo que en Irán es un hecho consumado desde hacía años -la pérdida de las libertades y derechos civiles-, en Venezuela es una tendencia, pero que encuentra grandes resistencias.
Mahmoud Ahmadinejad, en Irán, se reeligió mediante un gigantesco fraude electoral y sacando a los militares a la calle para reprimir las protestas masivas. Hugo Chávez estaba acostumbrado a ganar elecciones sin fraude. Y en los últimos dos años, cuando empezó a sufrir derrotas electorales, se dio cuenta de que no disponía de un brazo armado dispuesto a ejecutar fraudes electorales. A pesar de 10 años de haber sometido a los militares a una doble terapia de indoctrinación y compra de voluntades, la Fuerza Armada se negó a consumar el fraude y la consiguiente masacre. Porque de nada sirve un fraude si uno no tiene la capacidad y el estómago para aplastar las protestas.
Por esto, en diciembre de 2007 Hugo Chávez se tuvo que tragar la derrota en el referéndum que le iba a dar una constitución socialista; y en octubre de 2008 tuvo que aceptar una derrota -parcial, pero significativa- en algunas gobernaciones y alcaldías claves, incluyendo la Alcaldía Mayor de Caracas y las gobernaciones de los dos estados más importantes del país: Miranda y Zulia.
A partir de estas amargas experiencias, Chávez y su todopoderoso Partido Socialista Unido de Venezuela empezaron a preparar el terreno para mantener el poder (y la marcha hacia el Socialismo del Siglo 21) sin tener que disponer de una mayoría electoral. Para un régimen profundamente populista, con un líder que ha construido su poder mediante su relación directa con las masas, la pérdida del apoyo mayoritario lo deja con una sola opción: reprimir, restringir las libertades, manipular las elecciones. En una palabra: la dictadura.
A partir de ahí las leyes que erradican de Venezuela la decentralización de la administración pública, despejando a los alcaldes y gobernadores el control de los hospitales, de las infraestructuras estratégicas (aeropuertos, puertos, autopistas) y de las fuerza de seguridad pública. Chávez se ve obligado a revertir una de las conquistas históricas de la democracia venezolana: la decentralización, bandera de la izquierda en toda América Latina. El Socialismo del Siglo 21 regresa al siglo 20...
A partir de ahí la recién impuesta reforma electoral tendiente a eliminar la pluralidad partidaria y a favorecer al partido oficialista.
Protestan hasta los partidos aliados de Chávez, porque los condena a la única forma de sobrevivir: integrarse al partido único.
A partir de ahí la Ley Orgánica de Educación, que elimina la autonomía universitaria, debilita la sindicalización de los profesores y abre la puerta a una educación influida por el partido oficialista, su ideología y sus organizaciones comunitarias.
A partir de ahí, por supuesto, los recientes ataques a los medios de comunicación independientes y sus periodistas; un proyecto de Ley de Medios que penalizaría la difusión de informaciones que -según criterio de las autoridades- atentan contra ‘la verdad’ o ‘confunden’ a la población.
A partir de ahí los cierres de estaciones de radios y televisión, el uso de grupos paramilitares para atacar físicamente a medios y periodistas. La amenaza de cerrar el único canal de televisión independiente sobreviviente, Globovisión...
Son las medidas típicas de un régimen que ya no puede confiar en el apoyo mayoritario y electoral para mantenerse en el poder; que ya no confía en sus capacidades de convocatoria y convicción, sino requiere de instrumentos represivos para evitar el crecimiento de la oposición y su eventual triunfo electoral.
El régimen venezolano de 2009 todavía tiene fuerte apoyo popular, pero que ya no es mayoritario y ya no es seguro. Es un régimen que tiene que usar -y lo está haciendo sistemática y crecientemente- métodos de control, imposición, represión, centralización, erosión de la libertad de expresión y fraude electoral.
A esta Venezuela del año 2009 en transición del autoritarismo a la dictadura la vamos a retratar en esta serie de reportajes, análisis y entrevistas realizadas en una reciente visita periodística de dos semanas y cientos de conversaciones. Esta serie titulada “Venezuela en transición: ¿a la dictadura o a la democracia” les va a acompañar durante cinco días en El Diario de Hoy.
Sin embargo, como cualquier historia de represión, tiene otra cara: la de resistencia, de defensa de las libertades, de periodismo valiente e independiente, de jóvenes asumiendo un nuevo liderazgo.
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Paolo Lüers, enviado especial de El Diario de Hoy |