» En la literatura, desde la edad media, se comienzan a contar un sinfín de relaciones entre parejas que tuvieron que sufrir el infortunio de culminar su pasión por situaciones catastróficas como los asesinatos o el suicidio
Muchas veces el amor se convierte en dolor y agonía. Algunas parejas desafortunadas de la literatura vieron truncada su relación por celos, traición, prohibiciones histórico-sociales, suicidio, muerte, entre otras.
Escritores salvadoreños como Vanessa Núñez Handal, Mario Noel Rodríguez y Carlos Balaguer coinciden en mencionar a parejas que han sufrido el desamor: Ofelia y Hamlet de la tragedia de William Shakespeare, "Hamlet" en el siglo XVI; Tristán e Isolda, un cantar de gesta de la Edad Media, en los países celtas; y parejas más contemporáneas como María y Efraín de la novela "María", publicada en 1867, de Jorge Isaacs.
En el país, las tragedias amorosas también se cuentan como leyendas.
Un ejemplo de ellas es la historia de Chasca y Ayacetl, quienes no pudieron consumar su amor en vida, pero se cuenta que todas las noches se les ve a la luz de la luna en una canoa blanca.
Pachacutec, tenía comprometida a su hija con el príncipe de una tribu. Chasca en realidad amaba con ímpetu a Ayacetl, con quien se veía a escondidas de su padre en una playa de la Barra de Santiago.
Cuando el padre de Chasca se da cuenta de la relación, ordena el asesinato de Ayacetl, y Chasca al ser testigo del crimen, tomó la decisión de morir ahogada para reencontrarse con su amor.
Otra historia famosa y conocida por muchos es la de Romeo y Julieta, quienes tuvieron que morir juntos por la imposibilidad de comenzar una relación a pesar del gran amor que se profesaban, esto a raíz de la enemistad que existía entre sus familias.
Vanessa Núñez Handal, escritora salvadoreña, recuerda la historia de Beatriz Viterbo y Carlos Argentino Daneri, del libro "El Aleph" (1949) de Jorge Luis Borges. "Esos eran amores secretos y hasta platónicos de Borges", menciona.
Otro caso que terminó tristemente fue el de Sierva María de Todos los Ángeles y Cayetano Delaura, del libro "Del amor y otros demonios" (1994) de Gabriel García Márquez, historia que cuenta la relación de pareja entre una menor de edad y un cura, quienes se recitaban poemas todas las noches en una celda a escondidas de los demás.
Su amor no terminó en felicidad, Sierva María muere en soledad en su celda por no ver más a Cayetano, y él acaba sometido al hospital de leprosos como enfermero.
No es la única historia que trata sobre el amor sometido a las dictaduras religiosas. También la de Eloisa y Abelardo, personajes de la edad media y de los que se sabe su historia por el legado de cartas que se escribieron, es una de las más trágicas, ya que él sufre la castración por haber dejado embarazada a Eloisa, quien termina como monja en el convento de Argenteuil.
Hay ocasiones en las que la ficción pasa a la realidad, como es el caso que comentó Mario Noel Rodríguez sobre la novela semiautobiográfica escrita por Mario Vargas Llosa, en 1977, en la que narra un matrimonio que duró nueve años. "La novela es una deliciosa historia de amor y locura", dijo.
Núñez Handal recomienda la tumultuosa relación amorosa entre Paul Verlaine y Arthur Rimbaud, ambos poetas franceses pertenecientes al movimiento simbolista, quienes tuvieron una vida infernal juntos, con intentos de asesinato y demandas policíacas.
Otro renombrado caso, recordado por el poeta salvadoreño Jorge Galán, es el de la escritora Silvia Plath y Ted Hudges, quienes tuvieron un controversial triángulo amoroso.
Si bien es cierto los cuentos de hadas terminan en finales felices, la literatura universal se sirve de los grandes desamores para su creación. Unos creerán en el amor, otros no.
Como bien lo dijo el celebre escritor Oscar Wilde en su cuento "El ruiseñor y la rosa": el amor no es ni la mitad de útil que la lógica, porque no puede probar nada; habla siempre de cosas que no sucederán y hace creer a la gente cosas que no son ciertas".