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El estar embarazada y no tener una pareja no implica que se tenga que pasar una de las experiencias más maravillosas de la vida sola. Si estás embarazada y el papá de tu bebé no está contigo lo primero que tienes que hacer es aceptar la situación, y para poderla enfrentar más fácilmente, detectar a las personas que te apoyan y quienes te gustaría que te acompañaran en los momentos más importantes del embarazo, nacimiento y crianza de tu hijo. Puedes pensar en familiares o amigos, lo importante es que con ellos te sepas acompañada y apoyada. El sentirte apoyada te ayudará a recuperarte y a llevar a cabo el reto tan importante que tienes frente a ti, criar a un hijo.
Es importante que tengas en cuenta que aunque el valor de la familia es indiscutible, en ciertas circunstancias en que alguno de los padres falta y el que queda pone todo de su parte por darles el mejor ambiente, los niños pueden tener un desarrollo completamente normal, e incluso mejor que en las familias en las que la relación de pareja no es buena.
Cuando tengas a tu hijo contigo dale todo tu cariño, pero no centres tu vida en él, es importante tanto para ti como para él que sigas viendo más gente, para que tú convivas y converses con adultos y para que él conozca a más personas que a ti.
También es importante que continúes con actividades que te enriquezcan y relajen, si es que ya las practicabas y si no, que te des tiempo para encontrar algo que te guste, como un deporte, alguna manualidad, un club de lectura, etcétera. En la medida en que tú te sientas bien contigo misma, estarás bien para dar todo el cariño que tu bebé necesita.
Económicamente tener un bebé implica un gasto fuerte y enfrentarlo sola no es fácil. Acepta toda la ayuda que te ofrezcan, en especial si amigos o familiares con bebés te pasan ropita, juguetes o hasta muebles, es muy poco el tiempo que los usan y recibirlos puede aligerar mucho la carga. De esta forma, puedes comprarle nada más algunas cositas que te hagan ilusión y enfocar tus gastos a aspectos verdaderamente importantes como los doctores, medicinas, etcétera.
Una preocupación muy grande de las madres sin pareja es qué les van a decir a sus hijos cuando pregunten por su papá. Aunque eso no debe ser una preocupación ahora, no es mala idea ir analizando la forma en que vas a manejar la situación.
Lo que debes tener en cuenta es que lo más sano siempre es decir la verdad, la cual puedes endulzar o llevar hasta lo cómico si así es más fácil para ti hablar de ella, pero siempre ten en cuenta que la única forma de que tu hijo tenga confianza en ti y en sí mismo es, en cualquier tema, recibiendo siempre la verdad y siendo ayudado para aceptarla.
Maneja la realidad como algo normal desde que es un bebé, no esperes a que llegue un día, cuando tenga cinco años, a preguntarte cuestiones al respecto. Poco a poco puedes irlo ubicando en la realidad y dándole al mismo tiempo expresiones de cariño, tanto físicas como verbales, asegurandole que es el fruto de todo tu amor, toda la gente que lo rodea lo quiere y que su llegada ha traído muchísima alegría a sus vidas. (Si aún no ha nacido, puedes estar segura de que así será). Ten en cuenta que cada comentario tuyo influye en su forma de ver las cosas.
