Las medidas de vigilancia médica adoptadas ante la entrada al país de posibles viajeros portadores del virus de la gripe porcina por las fronteras terrestres y el Aeropuerto Internacional de Comalapa han sido intensificadas por el Ministerio de Salud.
En la Oficina de Sanidad Internacional del aeropuerto, donde normalmente trabajan cinco médicos y tres enfermeras, hay ahora 20 médicos y 11 enfermeras haciendo turnos de 24 horas. Cuando los aviones procedentes de México aterrizan, un grupo realiza los controles. Se les toma la temperatura en el oído con un termómetro digital.
Tras la revisión hecha ayer a los pasajeros de los vuelos de Mexicana y TACA, Roberto Barahona, director de la unidad sanitaria, informó que no se detectó ningún caso sospechoso de tener el virus. Hasta ayer entraron al país por vía aérea más de 800 pasajeros.
Por la mañana, el personal médico recibió una capacitación sobre las generalidades de la enfermedad y las normas de bioseguridad a seguir. Si se presenta algún caso sospechoso, los médicos y enfermeras deben emplear gabachón, guantes, mascarillas y protección ocular para evitar portar el virus a otras personas.
Guillermo Santamaría, el epidemiólogo que impartía la charla, recomendó que, además realizar lavados médicos de manos con frecuencia, se debe utilizar el gel desinfectante Rotakill.
Barahona dijo que próximo al puente 4 de la terminal, donde habitualmente se recibe a los deportados, se está habilitando un área de aislamiento.
Además de esto, la unidad de salud tiene a su disposición dos máquinas fumigadoras, de manera que si llega algún pasajero infectado (o con sospecha de infección), se pueda desinfectar la nave en la que viajó.
Los pasajeros que ayer llegaron del vuelo 288 de Mexicana se mostraron bastante tranquilos y dispuestos a someterse al control.
Uno de ellos, Héctor Aguilar, médico de la selección mexicana de marcha, consideró poco higiénico que se utilizaran los mismos termómetros para los pasajeros, pese a que después de cada uso estos es limpiado con algodón untado en alcohol al 70 por ciento. Él prefirió pasar a la sala de la unidad médica y que le tomaran la temperatura con un termómetro tradicional.
Algunos pasajeros que esperaban su vuelo a México echaron de menos que les dieran mascarillas.
