El fin de la pandemia de la influenza A H1N1 está por llegar. A finales de este mes, la Organización Mundial de la Salud (OMS) evaluará la posibilidad de decretar el estado postbrote.
El nuevo virus se detectó a inicios del año pasado en México y de ahí se extendió al resto de los continentes. En El Salvador, el primer caso se diagnóstico a finales de abril; se trató de un salvadoreño procedente de Monterrey.
El infectólogo Jorge Panameño manifestó que el fin de la pandemia no significa que haya que bajar la guardia, porque siempre existe el riesgo de brotes o de nuevas oleadas.
Debido a que los países del norte se encuentran en invierno se temía que pudiéramos tener un repunte de la enfermedad, pero eso no ha sucedido. Cada semana son menos los casos que se diagnostican.
Panameño indicó que siempre es necesario que se vacune a la población de riesgo contra el virus. El país será receptor de una donación de 600 mil dosis.
La ministra de Salud, María Isabel Rodríguez, dijo en una entrevista televisiva que la OMS les informó que el 14 enviará el primer lote de 130 mil dosis.
"Siempre es necesario la vacunación, eso no se hace pensando en el momento actual, es para situaciones futuras porque pueden suceder futuras olas", agregó Panameño.
El infectólogo explicó que un estado postbrote significa hacer una evaluación de las medidas preventivas que tomaron y que deben seguir en marcha.
"La fase de transmisión activa finaliza, pero hay un orden en que se va a proceder, no se debe bajar la guardia. El peligro no ha terminado", acotó. En el país, 33 personas fallecieron a causa del virus; los grupos más afectados fueron las embarazadas y las personas con enfermedades crónicas.
