Las condiciones en las que quedó el país debido a las constantes precipitaciones del fin de semana son propicias para que se produzcan nuevos brotes de la gripe A H1N1, aumenten los casos de dengue, gastroenteritis aguda, paludismos y leptospirosis.
"Esperaríamos que en ocho días en aquellos lugares donde se está acumulando agua se favorezca la reproducción del (zancudo)", dijo el director de vigilancia de la Salud, Julio Armero.
Añadió que por las inundaciones, el hábitat de los roedores cambia y pueden emigrar a las zonas urbanas y producir brotes de leptospirosis.
El mayor problema se presenta sobre todo en los albergues. A consideración de Mario Gamero, presidente de la Asociación Salvadoreña de Infectología y los infectólogos Jorge Panameño y Eduardo Suárez Castaneda estos lugares reúnen los requisitos para que las enfermedades se propaguen.
Los especialistas coinciden que la aglomeración en los refugios permite la transmisión de los virus, sobre todo de la influenza A H1N1. "Hay que tener cuidado para detectar tempranamente los casos que puedan haber para aislarlos", comentó Panameño.
Gamero ilustró el problema diciendo que "puede haber un rebrote en los albergues, porque se aglutinan las personas y el virus se disemina como una bomba".
El incremento de la gastroenteritis aguda también preocupa. Los alimentos, las condiciones del agua para ingerir, para lavarse las manos y la de los sanitarios puede producir que el número de enfermos aumente.
Suárez Castaneda manifestó que "hay que concentrarse en los refugios".
El gobierno ha distribuido personal de Salud en los albergues y zonas afectadas, para prevenir enfermedades, explicó el representante del ministerio, Armero.
