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PANDEMIA INMINENTE

En busca del nuevo virus

Un grupo de laboratoristas clínicos trabaja en el análisis de muestras que llegan de los hospitales.

Yamileth Cáceres
Sábado 2 de mayo de 2009
Celina Calderón de Lozano, coordinadora del área de virología, analiza una prueba sospechosa de influenza A H1N1.
FOTO / EDH


Lo suyo son los microorganismos y, en ese campo infinito, los virus ocupan un lugar preponderante. A las puertas de una inminente pandemia, tal y como lo anunció la Organización Mundial de la Salud (OMS), su trabajo se multiplica. Por sus manos acaban de pasar las pruebas de los primeros casos probables de influenza A H1N1, hasta anteayer gripe porcina.

Tres licenciados en laboratorio clínico del Ministerio de Salud dieron la voz de alerta al analizar estas pruebas que salieron ayer en dirección a Estados Unidos. El resultado confirmará o no si El Salvador se une a la quincena de países con ese virus dentro de sus fronteras.

Celina Calderón de Lozano, de 55 años y con siete de experiencia en el campo de la detección de los virus de la influenza o gripe, coordina ese grupo. A diario trabaja con las muestras de pacientes para identificar qué virus circulan en el ambiente.

Desde la semana pasada, su labor y la de sus compañeros se ha concentrado en uno solo: el de la influenza A H1N1.

El horario de 7:30 a.m. a 3:30 p.m. quedó atrás. Los esfuerzos por dar cuanto antes respuestas a los casos sospechosos les obligan a trabajar en fin de semana, asuetos y con una hora de salida incierta.

El trabajo del grupo y el de dos colegas más se reduce a una cabina de bioseguridad, completamente aislada, donde solo ellos entran. El riesgo ante cualquier agente viral es alto y, cuando es alguno nuevo como el actual todavía más. "Estamos entrenados para manejar este tipo de eventos. Ellos saben a qué agente se está exponiendo y para tal fin tienen que usar bien las medidas y los trajes", comentó Calderón.

Antes de entrar a la cabina se colocan un traje que los cubre de pie a cabeza, gafas, guantes y un respirador que filtra un 95 por ciento el aire que respirar. Todo el material que utilizan es descartable y se adquirió como parte de la preparación contra la influenza aviar H5N1, el virus que amenaza actualmente el sudeste asiático y del que se esperaba que pudiera generar la pandemia.

"La cabina lo que hace es proteger la muestra para contener el virus y al trabajador que la está procesando", dijo Calderón.

A pesar de tanta medida de bioseguridad, el gusanito del peligro siempre asoma. "Le mentiría si le dijera que no tengo miedo. En todos los trabajos hay un riesgo laboral, si usted trabaja con agentes infecciosos sabe el riesgo que corre", añadió la experta.

Si existiese alguna contaminación del nuevo virus, le tranquiliza el saber que existe una reserva en el país del medicamento que se usa en el mundo para tratar la influenza A H1N1.

Hasta el jueves, Calderón había observado y analizado las cinco muestras sospechosas. Tres salieron negativas a la Influenza A y se descartaron. Dos de las que dieron positivo se analizan en el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Atlanta, Estados Unidos.

El procesamiento de una muestra de este tipo cuesta unas 48 horas. "Tenemos la capacidad y la tecnología de hacer el análisis y decir que es un caso probable. Por el momento, no contamos con los reactivos para detectar si es H1N1", indicó.

El laboratorio de Salud Pública, certificado por la OMS, tiene la capacidad de aislar los virus Sincitial Respiratorio, el VSR+ Influenza A, Para Influenza I y II, Adenovirus e Influenza A. Aunque actualmente, la prioridad es detectar este último y, en concreto, la variante del brote que surgió en México.

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