Los alumnos han iniciado el proceso de recuperación de clases después de los 12 días de suspensión que ordenó el Ministerio de Salud para evitar que el virus de la influenza H1N1 circulara en las aulas.
El titular de Educación expuso varios mecanismos para superar el desfase: la primera opción es trabajar siete sábados seguidos o intercalados; ampliar a todo el día la jornada laboral en los centros con un solo turno o bien dejar guías de estudio a los alumnos. En cada centro educativo han decidido la opción más conveniente para alumnos y docentes.
Así, en Centro Educativo Francisco Gamboa en el Barrio Concepción, en la capital, optaron por la extensión de la jornada. A partir del lunes, las clases iniciarán a las 6:45 a.m. y terminarán a las 12:30 del mediodía.
En el Centro Escolar Joaquín Rodezno, ubicado en el centro de San Salvador, dejaron guías de estudio para que los jóvenes las resuelvan en casa. En esa escuela, llegar los sábados no era una opción viable ya que, ese día, las aulas las ocupan los alumnos que están en el programa de estudio acelerado Edúcame.
Al norte de la capital, en el Centro Escolar Juana López, en San Antonio Abad, los alumnos asistieron a clases ayer. La directora Elizabeth de Los Ángeles Peña explicó que asistirán durante siete sábados de forma intermitente. Este horario, que inició ayer, termina el 17 de octubre.
Dentro de ese periodo no se incluyen los días 25 de julio que se trabajará por la licencia del 7 de agosto y el 5 de septiembre por el lunes 14 de ese mismo mes. Ambas fechas son los puentes aprobados en el decreto legislativo 800.
“Esta decisión de venir los sábados quedó asentada en acta. Todavía no han venido todos los alumnos y despachamos a cinco que iban prendidos en calentura. Acá les damos las indicaciones para prevenir el contagio de gripe, pero siempre hay niños que comparten la bebida o se prestan objetos personales”, expuso la directora sobre algunas dificultades.
Ayer por la mañana, los alumnos de preparatoria aprendían una lección sobre la comunidad y habían hecho un repaso de caligrafía. Otros de quinto grado debían dibujar circunferencias y después trazar secantes y tangentes en matemáticas. En ese salón faltaron dos, pero, en general, la asistencia fue normal pese a ser un día festivo.
