La rutina en la Unidad de Salud de San Jacinto, San Salvador, ha cambiado radicalmente en los últimos días. El temor generado por el riesgo de la gripe porcina, ayer rebautizada como influenza A H1N1, ha calado tanto en el personal de salud como en los usuarios.
En los pasillos, los rótulos anuncian las medidas de prevención contra la enfermedad. Consejos fáciles, directos, que se captan a primera vista.
Los médicos y las enfermeras no ocultan su preocupación por el virus y prueba de ello son las mascarillas, una protección básica para ese grupo de choque en cualquier emergencia. "Tengo que protegerme, si nos contagiamos ¿quién va a atender a la población?", justificó una enfermera.
El área de espera, los consultorios y los pasillos del establecimiento están llenos, más que de costumbre. La gente, ante los primeros síntomas de la gripe, se ha volcado en busca de asistencia médica.
Osiris Cruz, enfermera del establecimiento, calcula que el número de pacientes se ha duplicado en los últimos días. La mayoría, como es previsible por estas fechas, tiene síntomas como temperatura y dolor de cabeza.
Esta vez, más que en otras ocasiones, su labor como enfermera tiene un marcada labor docente. Explica los riesgos de la enfermedad, las medidas a adoptar, la importancia de consultar temprano... "Esperamos que (la enfermedad) no llegue al país, eso sería catastrófico. Es necesario que hagamos lo que nos corresponde si no nos vamos a enfermar", expresó la trabajadora.
Frente a ella, varias decenas de pacientes escuchan atentos las recomendaciones. No hay nada que no sepan, solo medidas no siempre se ponen en práctica.
Ver pequeños que se ponen el pañuelo en la boca al toser y a madres recordándoles la importancia de lavarse las manos hace pensar que los mensajes preventivos no caen en saco roto.
Josué Cisneros, de siete años, esperaba su turno con la boca cubierta. "Es por la epidemia de gripe, hay que estar prevenidos.
Ya tengo seis mascarillas para el niño", expresó Ana Margarita del Cid.
Más adelante, un poco antes de su turno del doctor, hay una pregunta que se repite con cada paciente: ¿viene de México? La respuesta es no.
Otra paciente, Juana Elizabeth Franco, llega con una niña en brazos y dos más que se tapaban la nariz con una toalla blanca.
Los niños tienen gripe y la pequeña tuvo calentura toda la noche, comenta a la enfermera. "A mis sobrinos los traigo tapados de la nariz para prevenir y les voy a comprar mascarillas no vaya a ser que se contagien", comentó la joven.
Y así las historias son muchas y el miedo solo uno: enfermarse del virus H1N1.
Miguel Navarro, médico de la unidad de salud, manifiesta que en esta época aumentan las enfermedades respiratorias.
Si a eso se le suma la emergencia actual, el resultado es un consultorio lleno de pacientes. El reporte epidemiológico del Ministerio de salud da fe del incremento en las atenciones por infecciones respiratorias. El 18 de abril hubo 2,734 consultas por gripe; el 27, la cifra creció a 6,544. El miércoles llegó a 8,605.
Navarro aclara que no toda la población que llega al centro lo hace para pasar consulta. O lo mejor dicho; buscan respuestas teóricas a algunas curiosidades sobre el virus y las vacunas.
