"Osama bin Laden tiene a tres en el cielo y a un hospital lleno". Esta fue la referencia que el público recibió ayer cuando un majestuoso toro bautizado irónicamente con el nombre del terrorista más buscado por los Estados Unidos entró al rodeo del parque Cuscatlán.
Sabedores de que la muerte les puede sorprender, los experimentados jinetes se arrodillaron en oración a la Santísima Trinidad, antes de montar los lomos de los semovientes.
Permanecer por lo menos unos segundos aferrados al animal es toda una travesía. Osama no conoce de leyes y mira a su domador como el enemigo a vencer.
Los jinetes más aventajados logran montar a los toros desde antes que éstos salgan a la pista dando de patadas y retorciendo su musculoso cuerpo para lanzar al suelo a su oponente.
Los aplausos y gritos de los espectadores no se hicieron esperar. Sus ánimos se mantuvieron encendidos con casi dos horas de música norteña, baile de quebradita y un sol inclemente.
El alcalde de San Salvador, Norman Quijano, llegó a saludar a los presentes, acompañado de su hija, Norma, a quien se refirió como su brazo derecho para estas celebraciones, así como de la reina de las fiestas patronales, Sonia Cruz y dos miembros del Comité de Festejos.
A ritmo y paso lento, la procesión del Divino Salvador del Mundo, recorrió las calles del Centro Histórico en la capital ayer.
Con las fiestas patronales también vienen las tradicionales carreras de cintas
El parque Tío Julio abre sus puertas a los residentes del municipio en estas Fiestas Agostinas.