Por tercer año consecutivo, los católicos salvadoreños que viven en Nueva Jersey, compartieron una misa en honor al Divino Salvador del Mundo, oficiada por la máxima autoridad de la Iglesia Católica salvadoreña, aunque en esta ocasión ya no fue con Monseñor Sáenz Lacalle, sino con el nuevo Arzobispo de San Salvador José Luis Escobar Alas.
La misa que dio inicio de forma muy puntual a las 4:00 de la tarde, se realizó el pasado 2 de agosto, nuevamente en la Catedral Basílica del Sagrado Corazón, ubicada en el 89 Ridge St. de Newark, sitio en el que se lleva a cabo desde hace dos años.
En el interior de la basílica, los salvadoreños podían identificarse de inmediato con su cultura y sus tradiciones, ya que en el altar estaba el Arzobispo de San Salvador, oficiando la misa y junto a él la imagen del Divino Salvador del Mundo vestido con una túnica blanca, con el escudo de la República de El Salvador al frente. Por supuesto, la bandera salvadoreña ondeaba justo al lado de la del Vaticano, lo que le daba más emotividad y sentido de pertenencia a todos los allí presentes.
En su homilía, Monseñor Escobar habló del esfuerzo que hacen los salvadoreños que viven en estas tierras para ayudar a sus familiares en El Salvador, destacando ese espíritu solidario que debe tener todo cristiano y recordó que no se debe descuidar el aspecto espiritual.
“Las cosas espirituales también son importantes y hay que estar siempre en comunión con Dios”, sentenció el religioso.
Como ya es tradición, al finalizar la misa, todos los presentes se trasladaron a las oficinas de la parroquia donde se llevó a cabo otro tipo de convivio; esta vez más cultural. Hubo comida y bebida típica salvadoreña, al tiempo que grupos folclóricos juveniles hicieron gala del conocimiento de sus raíces cuscatlecas, ante su honorable visitante: Monseñor Escobar.
Durante el convivio del prelado con la comunidad, el cónsul salvadoreño de Elizabeth, en Nueva Jersey, Carlos López, comentó que contar con la presencia del Arzobispo de San Salvador en estas celebraciones se ha convertido en toda una tradición para los salvadoreños de Nueva Jersey, pese a la agenda apretada que el religioso maneja en estos días en que en San Salvador celebra sus fiestas patronales.
A ritmo y paso lento, la procesión del Divino Salvador del Mundo, recorrió las calles del Centro Histórico en la capital ayer.
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El parque Tío Julio abre sus puertas a los residentes del municipio en estas Fiestas Agostinas.