A las siete y media de la mañana arribamos a la frontera del Amatillo, que divide a El Salvador y Honduras.
Aquí tras las correspondientes revisiones y con sólo mostrar nuestro documento único de identidad (que permite viajar libremente entre cuatro países de la región) continuamos nuestro viaje por la carretera Panamericana, ahora en territorio hondureño.
Luego de unas tres horas y media llegamos por fin a la frontera “El Espino”, que divide a Honduras de Nicaragua. Nos acercábamos más a esa majestuosa tierra, colmada de lagos y volcanes. En la frontera tuvimos nuestro primer encuentro con Aura, la tour-operadora de ese país que nos ayudaría a recorrer su tierra.
Durante cinco días descubriríamos algunas de las riquezas naturales de sus ríos, sus volcanes, sus lagos e isletas. En definitiva, es un país que tiene hermosos paraísos turísticos aún por explorar.
Nuestro punto de partida fue la capital, Managua. El viaje desde la frontera hasta ahí nos tomó entre ocho y nueve horas. Luego de 550 kilómetros por fin llegamos.
El antiguo centro de Managua, la vieja catedral con su riqueza histórica y su estilo neoclásico, la Plaza de la Revolución, el Palacio Nacional, la Casa de los Pueblos y Casa Presidencial, junto a las nuevas construcciones, hoteles, bares, centros comerciales y más mostrarían un contraste único entre lo antiguo y lo moderno de la metrópoli de ese país.
Después de realizar un recorrido por estos sitios no podíamos dejar de dar un vistazo al lago de Xolotlán, en el corazón de la capital. Con sus 60 kilómetros de largo y unos 35 de ancho y cuya superficie alcanza los 1042 kilómetros está catalogado como el segundo más grande del país.
Llegar al Malecón también fue una agradable experiencia, con su hermoso mirador, un muelle rodeado de turistas y sin faltar los botes que se mecían al compás de las mansas aguas del lago.
Nuestro viaje apenas iniciaba, nos faltaba disfrutar de los sitios turísticos que Nicaragua tiene para ofrecer.
A ritmo y paso lento, la procesión del Divino Salvador del Mundo, recorrió las calles del Centro Histórico en la capital ayer.
Con las fiestas patronales también vienen las tradicionales carreras de cintas
El parque Tío Julio abre sus puertas a los residentes del municipio en estas Fiestas Agostinas.