Salvador Samayoa
Empecinados
Viernes 31 de julio de 2009
Todavía tardará la elección del Fiscal. Las posiciones son inamovibles. Nueva lista para volver a lo mismo, pero esta vez la razón se inclina del lado del FMLN.

Ahora es la obstinación de ARENA la que comienza a parecer sospechosa. En el caso de la Corte, era el Frente el que debía ceder en su pretensión de lograr una conformación de sala y una presidencia con demasiadas afinidades ideológicas o lealtades partidarias.

En el caso del Fiscal es ARENA la que debe ceder en su pretensión de mantener a un funcionario demasiado identificado con el círculo más íntimo de poder del anterior gobierno.

Le corresponde ceder por varias razones: en primer lugar porque el candidato del Frente tiene buenas credenciales y es una figura fresca, no desgastada por desempeños deficientes de administraciones anteriores.

El candidato de ARENA, por el contrario, aunque tenga buenas dotes personales, tiene que asumir algún nivel de desgaste por su rango de alto funcionario del sector de seguridad pública de un gobierno que no presentó grandes logros en esa materia.

En segundo lugar, porque el candidato del Frente tiene suficiente independencia del partido de gobierno.

El argumento de que ambos, Escalante y Campos, han ejercido idénticos cargos, uno como viceministro de seguridad del gobierno de ARENA y otro como viceministro de seguridad del gobierno del FMLN es, simplemente, falaz, aunque no sea formalmente falso.

En tercer lugar, porque el candidato del Frente no representa ninguna amenaza para el ordenamiento democrático vigente, como bien pudo ser el caso de algunas de las propuestas que se presentaron para la elección de magistrados de la Corte.

Por eso podía entenderse y respaldarse la actitud de "no pasarán" que exhibió ARENA en la elección de magistrados. Y por eso mismo no se entiende ni se puede respaldar su empecinamiento en la elección del fiscal.

ARENA debe ceder, además, porque no es creíble el argumento de que el candidato del Frente podría utilizar el cargo para emprender una cacería de brujas, o una persecución penal por razones políticas. En este sentido, ha estado más cerca ARENA, sobre todo en el último período, de convertir a la Fiscalía en un arma política arrojadiza

ARENA debe ceder también porque el Frente cedió mucho más en la elección de magistrados de la Corte. Puede decirse que cedió porque no tuvo más remedio. Tal vez sea cierto en alguna medida, pero también es cierto que pudo haber mantenido entrampada la elección por mucho tiempo y no lo hizo.

ARENA debe ceder porque no fue correcta la maniobra del gobierno anterior de imponer al Sr. Escalante como futuro fiscal en funciones. La vida da muchas vueltas.

En 2012 podríamos tener otra correlación de fuerzas en la Asamblea Legislativa y no sería buena idea que en ese momento el Frente se sintiera legitimado para utilizar el mismo recurso de imposición del próximo fiscal, sin mencionar que el próximo podría no ser tan democrático como el que ahora propone.

ARENA debe ceder también por una razón muy importante y muy poco discutida: debe dejar plena responsabilidad al partido de gobierno por el desempeño del sector de seguridad pública. Al fiscal le corresponde la dirección de la investigación del delito.

Debe, por tanto, trabajar en gran armonía con las instituciones del gobierno. Si ARENA obstruye la propuesta del Frente, le estará regalando la excusa perfecta para no asumir plenamente sus responsabilidades.

Finalmente, ARENA debe ceder el cargo a una persona limpia e independiente, porque si no lo hace, la gente puede pensar que algún ex presidente o algunos funcionarios de anteriores gobiernos tienen mucha ropa sucia y necesitan desesperadamente garantías de que su gestión no será investigada.

Si la Corte de Cuentas fuera independiente y eficiente, no estaría puesta toda la carne de la corrupción en el asador de la Fiscalía, pero teniendo la Corte que tenemos, cualquier aferramiento de ARENA en favor de un fiscal "amigo" resultará inevitablemente sospechoso. Y en ese caso, ya pueden ir renunciando a la posibilidad de recuperar la confianza de los salvadoreños.