Salvador Samayoa
Campañas de miedo
Martes, 28 de Octubre de 2008
En los últimos días se han multiplicado las quejas y las discusiones sobre campañas sucias, en referencia a determinados anuncios publicitarios de partidos políticos y de organizaciones afines.

El debate se ha producido tanto en corrillos y en grupos de amigos como en la prensa y en la blogosfera. Y está bien que así sea, porque al menos en el caso de los partidos, que reciben financiamiento del Estado, somos los ciudadanos los que pagamos la factura, y eso nos da derecho a opinar sobre la forma en que se utiliza nuestro dinero.

Muchos comentaristas han dejado establecidas ya algunas precisiones conceptuales importantes en esta discusión. Entre ellas, la diferencia entre campaña sucia, campaña negativa y campaña de instigación de temores. Las dos primeras han sido mas comentadas, en referencia casi siempre a “spots” publicitarios y campos pagados del partido ARENA o de organizaciones- fantasma que respaldan a ese partido.

A la mayor parte de ciudadanos que se ubican el tercio más rojo del electorado, o en el tercio más tranquilo e independiente, las campañas negativas de la derecha le resultan odiosas o contraproducentes. Para muestra, un botón. No logramos ver la relevancia de que el FMLN haya destruido un puente hace 25 años, en medio de una guerra, para discernir el comportamiento político que podría tener ese partido si gana las elecciones de 2009.

Las campañas negativas casi siempre hacen daño al sector que las impulsa. Si no lo creen, pregunten al partido republicano de Estados Unidos, que se dedicó a proyectar al candidato demócrata como peligroso, poco confiable, apátrida y amigo de los terroristas.

Este es un buen ejemplo de campaña negativa, fronteriza con campaña sucia, porque incluyó insultos, calumnias y descalificaciones políticas. Si además la difamación y la mentira hubieran invadido el ámbito de la vida privada del adversario, habríamos estado no solo ante una campaña negativa, sino ante campaña sucia propiamente dicha.

Otra versión de campañas negativas es la que utiliza el recurso del miedo; la que se dedica a infundir temor a la población por las supuestas consecuencias de una victoria electoral del adversario, o directamente amenaza con represalias violentas a los adversarios y a sus seguidores.

De este tipo de campaña se ha quejado mucho el FMLN en el pasado, y comienza a quejarse también ahora, porque la derecha satura los medios con advertencias de todos los males que sobrevendrían si ganan “los comunistas”. Pero eso también lo ha hecho, a su manera, el FMLN, aunque tal vez con menor nivel de saturación publicitaria.

Sin embargo, las campañas de miedo en nuestro país, por odiosas y negativas que sean, pueden calificarse todavía como relativamente democráticas y civilizadas, sobre todo en comparación con las que estamos observando en otras latitudes del continente.

Todo es relativo en esta vida. Hay miedos y miedos. Los nuestros son importantes, pero manejables. Tanto los que infunde la derecha como los que infunde la izquierda. En cambio, el tipo de temor que infunde, por ejemplo, el “Comandante” Chávez en Venezuela es de una naturaleza diferente, mucho más grave, amenazante, peligroso y agobiante.

Chávez, simplemente, no tolera la oposición. Y no hablamos solo de oposición de derecha. La semana pasada, en su último delirio dictatorial, rompió con el Partido Comunista de Venezuela y con otras agrupaciones de izquierda acusándolos de “desleales y contrrevolucionarios” y los amenazó diciendo que se encargaría personalmente de que desaparezcan del mapa político de Venezuela. Y esos eran sus amigos.

A sus enemigos los amenazó con “acciones militares”, si la oposición gana las elecciones en el Estado de Zulia, sobre todo en la ciudad de Maracaibo. A ellos les advirtió “que nadie olvide que esta es una revolución pacífica, pero es una revolución armada”.

Si quieren, entonces, una buena definición de “campaña de miedo”, ahí tienen una. El propio Presidente de la República inhabilita, por sus pistolas, a más de 200 candidatos opositores. Y a los pocos que quedan los amenaza ahora con acciones militares. Clase de elecciones . A la par de Venezuela estamos en la gloria, aunque estaríamos mucho mejor si tanto el Frente como ARENA se abstienen de realizar campañas negativas, sucias, atemorizantes o como quieran llamarlas.