Salvador Samayoa


Trasplante de médula
Martes, 26 de Mayo de 2009
ARENA no estaba agonizando, pero tenía cáncer terminal. Cualquier médico de la política con suficiente experiencia podía prever que le quedaban menos de tres años de vida, con grave deterioro de su vitalidad en los últimos meses, antes del previsible colapso en marzo de 2012. Así de brutal era el diagnóstico, si no recibía el tratamiento oportuno y adecuado.

En días recientes salió a luz pública la conformación del nuevo comité ejecutivo nacional del partido. El anuncio no suscitó mayores reacciones. No hubo grandes críticas ni entusiastas felicitaciones. La planilla dejó sin palabras a propios y extraños. Entre los nuevos dirigentes no había políticos de gran cartel. No había figurones del tipo de los que despiertan apasionados amores y odios. No había figuras emblemáticas, con excepción del presidente del partido. No había vestigios del pasado, que permitieran presagiar al futuro. No había políticos cuya trayectoria indujera alineamientos y oposiciones fáciles, como le gustan a la gente. Y algunos se apresuraron a confundir lo desconocido con lo inocuo, mientras otros llegaban más lejos, asegurando que el nuevo COENA sería poco más que un apetecible pichón para las garras y las fauces de los zorros del Frente.

Pues nada más alejado de la realidad. La nueva planilla dirigencial es una verdadera transfusión de sangre sana y vigorosa en el partido tricolor, una infusión de decencia con insospechado potencial de seducción, una inyección de células madre con toda la información genética y toda la capacidad de reproducción que ese partido necesitaba y pedía a gritos para volver a vivir.

No conocemos a todos los designados. Hay dos o tres personajes a los que no conocemos ni de nombre, pero llama la atención la inclusión de mujeres realmente extraordinarias, de superior y encomiable honestidad, fuerza interior, entereza, visión, responsabilidad y entrega a sus labores. Merece también atención la inclusión de jóvenes de sangre dulce, bien educados, sensibles, inteligentes y amables, a quienes por cierto no habría que confundir con sus homónimos padres, sino dejarlos expresar sus propias personalidades y sus propias virtudes. Y hasta entre los mayores, la selección ha sido cuidadosa y promisoria, porque ha recaído también en personas competentes, positivas, de mente abierta y de notables ejecutorias profesionales o empresariales.

Tal vez les falta colmillo político, pero eso se soluciona con un poco de calcio. Y además ofrecen a cambio dedicación, novedad, credibilidad y frescura. Tal vez les falte también experiencia política a los nuevos elementos, pero la experiencia es una de las muchas cosas que le sobran al Presidente Cristiani y a otros veteranos que seguramente apoyarán la reconstrucción del partido.

La noticia del nuevo COENA es buena para ARENA, pero sobre todo es buena para el país. La recomposición del principal partido de oposición es vital para que el FMLN despliegue sus mejores virtudes y renuncie a sus peores tentaciones. También es vital para erradicar la corrupción que ya amenaza con permear de manera irreversible a la clase política salvadoreña.

Falta ver si las células madre encontrarán su camino hacia la médula ósea del partido. Falta ver si podrán reproducirse y cambiar las células sanguíneas cancerígenas por células sanas y saludables. Falta llevar el cambio y los nuevos aires a las estructuras departamentales y municipales. Falta renovar el pensamiento y cambiar los símbolos del partido, incluyendo tal vez alguna estrofa del himno, entre otras razones porque los “rojos” que debían terminar en la tumba terminaron en el gobierno. Falta construir la viabilidad financiera del partido, ya sin la vergonzosa utilización de recursos del gobierno. Falta diseñar una proyección y construir un aparato de relaciones internacionales. Falta elaborar una estrategia política acorde a los nuevos desafíos. Casi todo está por hacer, pero la transfusión que se ha realizado debe verse como una operación bastante alentadora, aunque todavía de pronóstico reservado.

Es posible que algunos areneros, incluyendo los más prominentes de los últimos tiempos, sientan algo de dolor, calentura, sofoco y dificultad respiratoria. Es posible que les salgan algunas ronchas por la designación del nuevo COENA, pero todo eso es normal cuando el paciente recibe las células madre. Lo que debe estar claro, aunque sea doloroso, es que se ha iniciado el tratamiento adecuado.