Salvador Samayoa
Se van a los penaltis
Jueves, 26 de Febrero de 2009
La última encuesta de Borge y Asociados ha confirmado el empate que hasta la fecha mantienen los dos candidatos presidenciales. Se trata de dos sondeos de opinión con suficiente consistencia como para establecer una tendencia.

El trabajo de campo del primer sondeo terminó el 13 de febrero; el segundo hace solo tres días. En el primero gana Funes por menos de tres puntos; en el segundo gana Ávila por menos de un punto. En ambos casos, las diferencias entre los candidatos son menores al margen de error de las encuestas. En resumidas cuentas, empate técnico.

El pasado 5 de febrero, con anterioridad por tanto a la realización de estas encuestas, en un comentario del “Observador Electoral” titulado “Cuentas en el aire”, opiné que si tomábamos como base los consolidados nacionales de votos para diputados y asignábamos valores razonables al previsible aumento de votantes en el evento de marzo y a la distribución de votantes del PDC y PCN, “tendríamos un empate casi exacto entre los dos aspirantes a la presidencia”. En el mismo comentario opiné que los pactos de las cúpulas del PDC y el PCN eran casi irrelevantes y que “solo algunos líderes locales, de extraordinario carisma y prestigio, como Will Salgado, podrían tener alguna influencia en bases parciales de sus respectivos partidos”.

Esta es la apreciación que parece estarse confirmando en las últimas encuestas, aunque no ha faltado la reiteración de sondeos increíbles, de muy dudosa calidad técnica, como el de “Vox Latina”, que continúan otorgando una ventaja de más de 20 puntos al candidato del FMLN.

En el escenario del empate caben tres consideraciones importantes. La primera es la necesidad que tienen ambos partidos de persuadir hasta al último ciudadano, sin despreciar a nadie, especialmente a los que todavía están situados en el ancho 20% de electores que todavía no han decidido su voto. Estos son los menos alineados, los menos militantes, los más difíciles de convencer. Son los que no quieren caer en la trampa de que no hay más remedio que votar por ARENA para evitar que el FMLN tome el poder. Son los que tampoco quieren caer en la trampa de que no hay más remedio que votar por el FMLN para sacar a ARENA del poder. Son los que no se identifican con la continuidad o con el cambio a cualquier precio. Son los que exigen credibilidad y garantías que trasciendan las muletillas publicitarias en las que se ofrece un “cambio seguro” o un “país justo”.

La segunda consideración se refiere a la necesidad de reiterar y hacer más creíble el compromiso de ambos candidatos de no hacer berrinche si los resultados no les favorecen. En este momento los dos tienen que tener muy claro que pueden perder. Y también tienen que tener muy claro que ni los ciudadanos aceptarían ni el país aguantaría un berrinche como el que hizo López Obrador en México cuando perdió las elecciones. Ni hablar de un berrinche con mayores niveles de violencia.

La tercera consideración se refiere al desempeño del "Tribunal Supremo Electoral". En un comentario titulado “Primeras reacciones”, publicado dos días después de las elecciones de enero, opiné que “fue mala, incomprensible e intolerable la desinformación que propició el TSE antes durante y después de las elecciones”. En la misma nota sugerí, tal vez con exceso de retórica, que “en un escenario de ánimos más caldeados, igual los hubieran linchado en la plaza pública por su desatinada política informativa”. Pues eso, el Tribunal debe mejorar. Si no lo hace, en un escenario de empate electoral, podemos tener reacciones de insospechada virulencia, hasta el punto de ruptura de la legitimidad del poder y de la estabilidad política que hemos disfrutado desde la firma del Acuerdo de Paz.

La suerte no está echada. Es probable que en los últimos días el electorado se decante en una u otra dirección y tengamos diferencias más holgadas entre los dos aspirantes a la presidencia. En este sentido hay factores que sugieren una mayor probabilidad de inclinación de votantes a última hora a favor del partido de gobierno. Por ahora, sin embargo, el pronóstico todavía es reservado y las previsiones deben ajustarse al escenario de un resultado electoral muy apretado. Como están las cosas, mejor nos preparamos para la fatídica o gloriosa ansiedad de los penaltis.