Los cálculos del Frente
Miércoles, 21 de mayo de 2008
El Frente piensa, con razón, que la campaña de ARENA no levanta vuelo. Huele el temor, la desmoralización y la derrota en el estado de ánimo de sus adversarios.
Observa, como todos, que los cambios en el Coena fueron insuficientes y poco convincentes. Sabe que su ventaja en las encuestas se mantiene y hasta tiende a ensancharse.
En condiciones tan holgadas, decidió atrincherarse en sus posiciones y mentir, en vez de pensar, debatir y rectificar. Calculó que sus cuadros, sus militantes y su base más incondicional comprarían completa la novela de la “conspiración de la derecha internacional contra el FMLN”.
Y en ese cálculo no se equivocó. Si se pasara ahora mismo una encuesta, el tercio amplio que ha expresado su intención de voto por el FMLN se mantendría intacto y hasta más convencido de la maldad casi diabólica de una derecha perversa que inventa historias increíbles en su desesperación por evitar la inminente victoria electoral de la oposición.
Lo que el Frente no midió bien es la profundidad de la decepción que su manejo del problema podía ocasionar en las filas del tercer tercio, el que realmente decide las elecciones, comenzando por el estamento de líderes de opinión, en su sentido más amplio.
A los fanáticos, a los que no piensan, les podía decir cualquier cosa: que tal vez había otro Ramiro, que era imposible que las computadoras no quedaran destrozadas en un bombardeo, que la Interpol es un aparato del imperialismo, que no se ha probado que los ordenadores pertenecieran a Reyes o que, aún si se probara la pertenencia, faltaría probar la veracidad de sus contenidos.
De todos estos argumentos, solo el último pareció sensato. De los restantes, el que más abusó de la ingenuidad popular fue el de la imposibilidad de que las computadoras quedaran intactas tras el ataque del ejército colombiano. Muchos de los actuales dirigentes del Frente estuvieron en decenas de bombardeos, incomparablemente más intensos, y conocen mejor que nadie la posibilidad de que personas y enseres salgan ilesos o queden intactos en este tipo de operaciones militares en campo abierto.
Definitivamente era mejor y más sencillo admitir en general contactos anteriores con las FARC, comprometerse a revisar esas relaciones, y negar, en previsión de repercusiones judiciales y probablemente con apego a la verdad, la consumación de actos ilícitos, ahorrándose la increíble historia de la conspiración internacional contra el FMLN, que al final pareció más novelesca que la novela atribuida al gobierno colombiano.
Ojalá no sea necesario gastar más tinta en este episodio. Algunos se preguntan por qué tanto escándalo y por qué se trata al Frente con mayor severidad que a sus adversarios. Pues por varias y buenas razones, aunque las mías no coincidan con las de otros. En primer lugar porque parece que el FMLN va a ganar las elecciones y eso lo convierte en objeto de mayor escrutinio. En segundo lugar porque es el Frente el que nos está diciendo que ya viene el cambio, que el pueblo está harto de tanta mentira, encubrimiento e impunidad. Por eso le exigimos honestidad política y coherencia con su propio discurso.