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¿Viene el cambio?
Jueves, 18 de Septiembre de 2008
Ojalá venga el cambio, pero de verdad, bien porque los partidos mayoritarios enmiendan algunas de sus màs grotescas deformaciones, o bien porque los electores le quitan el poder a los que no merecen ejercerlo.
Ojalá se superen tambièn las dos mayores estafas publicitarias relacionadas con el cambio: la primera consistente en hacernos creer que los que nunca han cambiado pueden cambiar de la noche a la mañana, como por arte de magia. La segunda consistente en hacernos creer que el cambio necesario debe darse en una sola direcciòn, como si toda la gestiòn pública de un partido fuera maravillosa y toda la gestiòn de otros partidos fuera desastrosa. Ojalá el electorado entienda que hay parcelas de la administración pùblica a cargo de ARENA que ameritan cambios o relevos, pero también hay jurisdicciones a cargo del FMLN que claman a gritos rectificaciones fundamentales o alternancias impostergables. Con esta perspectiva, totalmente exenta de maniqueísmos polìticos, deben analizarse los enfrentamientos, riñas y disturbios del pasado martes en Soyapango. La candidata de ARENA gestionó la intervención expedita de FOVIAL para reparar la calle principal de Las Margaritas. Este fue, sin duda, un acto proselitista, pero de innegable beneficio para la población. El alcalde obstruyó, por segunda vez, la reparación, argumentando que ya la obra estaba en proceso de licitación. Su argumento fue inconsistente. Aún si creyéramos en su palabra, es evidente y comprobable que la obra no estaba adjudicada, menos aún contratada, y no había, por tanto, perjuicio económico o legal a ninguna empresa si el FOVIAL asumìa la reparación. La verdad es muy diferente al argumento del alcalde. Este funcionario, intoxicado de ideologìa barata, cree que Soyapango es una especie de soviet, o un feudo particular bajo su total y absoluto dominio. No le importa la situación de la gente. Solo le importa su deformada autoridad. No ve personas en la población. Solo ve “bases” del FMLN o “bases” que ARENA quiere conquistar. Ve como intromisión cualquier gestiòn del gobierno o del sector privado en su municipio. Obstruye cualquier obra de beneficio popular si no la realiza el gobierno municipal. Y lo peor es que al final no realiza las obras y la gente se queda sin el plato y sin la cena. De esta conducta hay antecedentes. Lo mismo hizo cuando el CNSP quiso impulsar un plan de mejoramiento integral de la comunidad “Duarte Meléndez”, que incluìa viviendas, energìa elèctrica, alcantarillados, agua y espacios recreativos. Obstruyó el proyecto diciendo, como en Las Margaritas, que ya el gobierno municipal tenìa proyectadas esas obras. Al final no hizo nada, ni dejò hacer nada, y la comunidad siguió hundida en una degradante miseria. Cuando los líderes de colonias como El Milagro, 22 de Abril y Vista al Bulevard emprendieron una acción independiente para proteger las viviendas que serìan afectadas, según el diseño original, por el derivador del tramo oriental del periférico, empleados de la alcaldìa y grupos de choque los hostilizaron y les endilgaron el rótulo de “traidores”. Al final, los lìderes comunitarios tuvieron éxito en sus gestiones ante el Ministro de Obras Públicas, pero el Concejo Municipal preferìa que perdieran sus viviendas para poder emprender una protesta violenta contra el gobierno. Algo similar ocurrió con pobladores desplazados, ubicados temporalmente en la Granja Panamà y mantenidos por funcionarios municipales en condiciones parecidas a las de un campo de concentración. El alcalde trató de evitar el traslado y fustigò a la gente por aceptar los beneficios de un proyecto del CNSP y el Viceministerio de Vivienda, en asocio con una organización no gubernamental. Al final, contra la voluntad del alcalde, los pobladores se reubicaron en viviendas nuevas en el sector de La Chatarrera. Estos son solo algunos casos, de los que tengo constancia directa, en los que el alcalde ha ignorado las necesidades y aspiraciones de la gente al obstruir la realización de obras de beneficio popular impulsadas por el gobierno o por entidades privadas. Por eso es dudosa la sinceridad de su argumento en el caso de Las Margaritas. Si el Frente quiere convencernos de que “viene el cambio”, ahí tiene, en Soyapango, una oportunidad para mostrar que no practica el continuismo malsano que tanto critica a sus adversarios. |