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Los tres tercios
Miércoles, 16 de Abril de 2008
La mejor noticia de la encuesta de Borge y Asociados, que seguramente coincidirá en este punto con cualquier otra medición profesional e independiente, es que los dos grandes partidos políticos de El Salvador, a pesar de su arrogancia, de su aparatosa maquinaria electoral y de sus multimillonarios recursos, no tienen la sartén por el mango. Su militancia, popularidad, adhesión social o voto duro, sencillamente no les alcanza para ganar las elecciones.
Bien que les gustaría contar con un voto incondicional tan numeroso que les permitiera ganar con comodidad, dedicados a mantener la agitación y la euforia en sus filas, y a pescar en la sombra unos cuantos indecisos, proclives a dejarse convencer con facilidad. Bien que les gustaría, pero no van a poder. El tercio de los que expresan simpatía por el FMLN se ha estirado un poco. Según la encuesta, es ahora un 34.6% del electorado. No es ya exactamente un tercio aritmético, pero sigue siendo, para todo efecto práctico, un tercio político de la población. El tercio de los que expresan simpatía por ARENA se ha encogido. Es ahora un 28.3% de los encuestados. Y al cotejar la pregunta directa con otros indicadores de voto duro, pareciera que el tercio de ARENA se ha debilitado aún más y ha bajado de tercio a cuarto, porque solo el 23.3% afirma que nunca votaría por el Frente, solo el 25.8% cree que una victoria del FMLN sería desfavorable o muy desfavorable para el país, y solo el 24.6% afirma que El Salvador no está listo para la alternancia. El tercer tercio, el que realmente tendrá la sartén por el mango en las próximas elecciones, es el que tradicionalmente se ha catalogado como “indeciso”. Es un tercio ensanchado, igual que el tercio del Frente, porque ahora agrupa al 35% de los encuestados. Pero de indeciso, nada. Al contrario, es un gran contingente de la población que tiene una decisión muy clara. Esta es la de decirle a los dos grandes partidos que no les va a comprar sus espejitos, que no va a cantar sus cancioncitas, y que nadie le va a dar atol con el dedo, porque está hastiado de tanta irresponsabilidad, de tanta corrupción, de tanto engaño y de tanta mediocridad. Bien es cierto que el tercio más exigente del electorado, al día de hoy, se muestra más proclive a decantarse por el cambio, o por la esperanza de cambio, o por la fantasía de cambio. Bien es cierto que una cifra muy alta, el 57.3% de los encuestados afirma que podría votar por Mauricio Funes. Así, en condicional o hipotético caso. También es cierto que una cifra muy similar y concordante, el 58.4%, afirma que El Salvador está listo para la alternancia en el gobierno. Pero eso no significa que el Frente ya la hizo. El mismo porcentaje de electores se manifestaba meses antes de la elección presidencial de 2004 a favor de la alternancia. Y a la hora buena votó al revés. Y no fue por miedo, sino por criterios razonables. Por eso podemos decirle ahora a los grandes que no hagan cuentas alegres. Es el tercer tercio el que manda, y exige buenas razones. |