Todavía debe escribirse la historia
Viernes 16 de enero de 2009
Es poco probable que tengamos grandes sorpresas en las elecciones del domingo, aunque eso depende de las expectativas de cada uno y de la precisión con la que los ciudadanos comprenden el mecanismo de cocientes y residuos, para no esperar que las diferencias porcentuales de votación se traduzcan en diferencias proporcionales en la cantidad de diputados que obtendrá cada partido.
El FMLN tendrá una votación bastante buena a nivel nacional y en casi todos los departamentos, montado en la tradición del electorado de dar votos de castigo al partido de gobierno en este tipo de elecciones y en la popularidad de su candidato presidencial, que ha crecido en parte por méritos propios y en parte porque no ha sido desafiado hasta la fecha con inteligencia y convicción.
La votación del Frente también estará montada en una eficaz operación de guerra psicológica orientada a persuadir a la población de que el Frente ganará de manera arrolladora en todas las contiendas del domingo.
A tal punto que, escuchando a los dirigentes de ese partido, podríamos sacar la conclusión de que no hace falta realizar los comicios, porque el Frente ya ganó en todas partes y cualquier resultado diferente será sospechoso de fraude.
La realidad, sin embargo, es más compleja. Es susceptible, ciertamente, de ser moldeada por buenas estrategias o intervenciones eficaces, pero también es resistente a las quimeras, a los absolutismos y a las manipulaciones, de tal manera que los resultados podrían ser buenos pero no maravillosos para el FMLN y no tan buenos pero tampoco desastrosos para sus adversarios. Habrá que ver entonces cómo se desarrolla cada contienda departamental y municipal, porque el partido no termina hasta que termina.
En relación con la composición de la Asamblea, el Frente tiene buenas probabilidades de lograr 36 ó 37 diputados. No es imposible pero es poco probable que tenga más de 37 o menos de 36. ARENA puede lograr 31 ó 32 diputados. De igual manera, no es imposible pero es poco probable que tenga menos de 31 o más de 32.
El PDC y el PCN tendrán en conjunto 13 ó 14 diputados, varios de ellos por cuotas residuales disputadas entre sí. El FDR y CD pueden lograr 1 ó 2, aunque también podrían quedarse a cero por escasos márgenes en San Salvador y Sonsonate.
Esto no va por simpatías políticas difusas. Va por números duros en cada departamento. Por ejemplo, una votación extraordinaria del Frente en San Vicente, Santa Ana o Usulután afectaría poco a ARENA, pero le quitaría diputados al PCN. De igual manera, en Chalatenango, Ahuachapán y San Miguel, ARENA y el FMLN no se afectarán recíprocamente. En estos departamentos la disputa por los residuos se dará entre el PCN y el PDC.
Lo mismo ocurrirá en San Salvador, donde casi seguramente el Frente tendrá 12 diputados y ARENA 11. Los dos restantes quedan en disputa entre PDC, PCN, FDR y CD. En La Paz, Cuscatlán y Cabañas los dos partidos mayoritarios se llevan todos los diputados con repartos previsibles.
La única vez que un partido ha tenido 39 diputados fue en 1994, con el Frente entrando a su primera elección en una situación de considerable debilidad e inexperiencia. En esa ocasión, ARENA ganó más de 200 alcaldías. Cae por su peso la escasa probabilidad de que se reproduzca ahora un escenario similar.
En la contienda municipal ARENA ha mejorado mucho en las últimas semanas su posibilidad de acortar distancias o de ganar San Salvador.
El FMLN se ve un poco más fuerte que en 2006 en cabeceras como Chalatenango, Zacatecoluca y San Vicente, con probabilidad de sumar a su caudal alguna de estas ciudades, pero tal vez se vea apretado, con posibilidad de perder en Sonsonate.
Es casi seguro que el Frente gane en Santa Tecla y que pierda en San Miguel, en Ahuachapán y en Santa Ana. De igual manera, es posible que vea recortadas sus ventajas o arriesgadas sus victorias en algunos bastiones metropolitanos como Apopa, Ilopango, Ayutuxtepeque, Cuscatancingo y Mejicanos.
Lo que debe estar claro, en cualquier caso, tanto para los electores como para los partidos, es que se puede ganar o perder en cualquier parte.
No está escrita, como algunos pretenden, ninguna historia de victorias arrolladoras o derrotas catastróficas inevitables. Lo único seguro es que el lunes saldrá de nuevo el sol para todos, como cada mañana.
El FMLN se ha arriesgado mucho al asegurar que ganará holgadamente en todas partes. Esto se vale y se entiende como táctica electoral o como operación de guerra psicológica, pero a condición de que no haga berrinche ni recurra a la violencia si los resultados se apartan de sus predicciones.