Campaña atascada
Viernes 15 de agosto de 2008
Según la Real Academia, un atasco es un “impedimento que no permite el paso”, una “dificultad que retrasa la marcha de un asunto”.
Pues eso, la campaña de Funes se encuentra atascada. Comenzó como el velero bergantín de Espronceda, viento en popa, a toda vela, aglutinando a una impresionante mayoría de militantes del Frente. Pronto despertó, además, el interés de antiguas bases dormidas y conquistó pequeños contingentes de la periferia social del partido. Con semejante empuje, pareció, en los primeros meses del año, que comenzaba a ilusionar también a ciudadanos de otras latitudes políticas. Al término del primer semestre, la temprana sumatoria de adhesiones le había permitido ya estirar el histórico 30-33% de voto duro del Frente hasta un promisorio 37-40% en las preferencias electorales. A partir de ese punto comenzó a avanzar muy poco y muy despacio, hasta quedar atascado en las últimas semanas.
Como en cualquier proceso político, son diversos los factores que configuran una situación determinada. En este caso, es probable que haya una disfuncionalidad más importante que otros elementos del problema. Esta es la particular relación histórica y actual entre el candidato y el partido que lo postula. Para decirlo pronto, a Mauricio le han permitido con bastante respeto y entusiasmo ser candidato del FMLN, pero no le han permitido ser líder del partido.
Ambos han cometido un error en este proceso. El FMLN se ha equivocado al pensar que puede utilizar la buena imagen de Mauricio sin hacer cambios importantes en la ideología, en el pensamiento político, en la estructura orgánica y en las alianzas tradicionales del partido. En tal sentido, ha permanecido anclado en sus recelos atávicos -que en otras ocasiones devinieron, por cierto, en reacciones violentas- hacia dirigentes o figuras políticas que sugerían o promovían la necesidad de virajes ideológicos históricos en el seno del partido, sobre todo si la orientación de estos virajes tenía sesgo o carácter social-demócrata. Si Mauricio fuera un títere, no habría problema con esta fórmula, pero no lo es.
El candidato, por su parte, ha creído que podía conducir y culminar una campaña exitosa sin ser líder del partido. O tal vez ha creído que podía conquistar desde fuera el liderazgo del partido, montado en la ola de sus seguidores, sin pasar por las estructuras orgánicas, sin rasparse en debates políticos espinosos, sin hundirse en las arenas movedizas de la discusión ideológica. Ha creído que podía imponer una línea social-demócrata en el partido sin mayor polémica, sin hacerla explícita, poco a poco, al suave, como de contrabando, sin pasar por las tediosas y anacrónicas aduanas de las asambleas, los congresos y las resoluciones partidarias. Si el Frente fuera un partido como el PCN o el PDC, la lógica política de Mauricio sería impecable y hasta brillante, pero no lo es.
Como resultado del error del Frente y del suyo propio, el candidato se ha visto limitado, contrariado y a veces paralizado, sin poder desplegar, en cualquier caso, todo su potencial. Ha tratado, sin duda, de regirse por su propio pensamiento, pero el muñeco ha salido siempre con una pata más larga que la otra.
De esta malformación tenemos ya bastantes ejemplos. Quería una alianza amplia en San Salvador, pero el partido abortó el intento. Para fortalecer la credibilidad de su candidatura, necesitaba una renovación a fondo de la planilla de diputados del FMLN, pero ha tenido que conformarse con decir que esa decisión le corresponde a la comisión política del partido. Ha querido destacar sus relaciones con los socialistas democráticos de España y de Brasil, pero el partido sigue imponiendo el peso de sus propias relaciones con Chávez, con Ortega y con otros amigos espantosos. No ha tenido control sobre las “consultas” que realiza el partido y se ha visto forzado a guardar silencio o a expresar desacuerdos con propuestas del tipo de las que restan votos, como en el caso de las regulaciones a los medios de comunicación o la disolución de la Fuerza Armada.
Veremos la próxima semana cómo viene la plataforma de gobierno del Frente, sobre todo en los temas económicos que más interesan a la gente, pero será difícil que Mauricio supere el estancamiento de su campaña sin discutir y resolver la disfuncionalidad que presenta su candidatura en relación con el liderazgo del partido.