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Cuesta arriba
Martes, 15 de Abril de 2008
No pinta bien la contienda para el corredor tricolor en la línea de salida. Parece que sale tarde y que le han obligado a correr cuesta arriba y con pesas en los tobillos. Mientras, el fondista de camisa roja --blanca, perdón-- ha salido antes y corre más liviano, sobre terreno plano. Para colmo, el público reparte de manera muy dispareja su aliento y sus aplausos.
Tal vez no sean tan preocupantes para ARENA los siete puntos de ventaja que lleva Funes a nivel nacional. Se han visto en muchos campos remontadas más difíciles y hasta increíbles o milagrosas, sobre todo cuando se emprendieron con bastante tiempo por delante. El problema no es, entonces, la desventaja de partida. El problema es la capacidad real para superarla. En los últimos meses, los dirigentes areneros, con gran exhibición de triunfalismo y prepotencia, menospreciaron o ignoraron a todos los que intentaron poner sobre otros rieles el tren de la candidatura de su partido. A los de dentro, a sus camaradas de toda la vida, además, los maltrataron, dejando una secuela de profundas heridas y múltiples fracturas. Ahora, con la decisión de otorgar voz y voto a los ex presidentes en el Coena, han emprendido la operación “sana, sana, culito de rana”, como si las heridas fueran solo pequeños raspones. Rodrigo Ávila emprende una carrera difícil en un momento bastante negativo para sus aspiraciones. Tiene un contrincante --partido y candidato-- más preparado y más astuto que en eventos anteriores. Tiene el peor escenario imaginable por el comportamiento global de la economía y por sus previsibles repercusiones nacionales. Y tiene en contra el pronunciado desgaste de su partido. Precisamente por eso, para aliviar al menos algo de la carga ocasionada por el desgaste del partido en el gobierno, muchos de los más sensatos líderes políticos, empresariales e intelectuales de derecha y de otras corrientes intentaron en meses anteriores que la designación respondiera a un perfil diferente, claramente renovador o al menos poco vinculable a gestiones anteriores. Eso no ocurrió. No quisieron escuchar. Ahora toca correr cuesta arriba. Según la encuesta de Borge y Asociados, un altísimo 90% de las personas que respondieron afirma que la situación del país, la suya propia y la de su familia es ahora igual o peor que al inicio de la administración del Presidente Saca. Esta percepción, como cualquier otra, puede tener algo de injusta o sobredimensionada, pero de cualquier manera es una losa muy pesada para el candidato de ARENA. Algo similar ocurre con la percepción de corrupción en el país: un 70% la sitúa en los cinco escalones más altos. En tales condiciones, Rodrigo Ávila tiene un desafío descomunal. Esta es la conclusión más general que se infiere de la encuesta. Puede comenzar partiendo de sus innegables cualidades personales. Pero eso no es suficiente. Debe entender que la única posibilidad de nivelar la contienda está en una renovación a fondo del proyecto político y de las estructuras de su partido. |