La gran estafa
Miércoles 14 de enero de 2009
Las elecciones municipales se prestan a un gran engaño. Los votantes piensan, de buena fe, que el sistema les garantiza gobiernos municipales elegidos por los residentes en cada municipio
Pero la ley, en contradicción con su propio espíritu y propósito, permite que residentes de otros municipios se desplacen, voten y decidan las elecciones, burlando así la voluntad mayoritaria de la gente que realmente vive en un municipio determinado.
El primer mecanismo para consumar el engaño es el transvase domiciliar. Entre una y otra elección, los partidos calculan que en un determinado municipio ganan holgadamente, o pierden seguramente, y orientan a sus correligionarios a notificar al TSE un cambio de domicilio, para votar la próxima vez en otro municipio, casi siempre vecino, en el que su partido ha perdido por muy pocos votos y puede ganar, por tanto, con un pequeño refuerzo de fuera.
El PCN ha sido siempre el gran maestro de estas operaciones de transvase domiciliar. El FMLN ha sido su discípulo más avezado y ARENA ha demostrado que no canta mal las rancheras tampoco.
El segundo mecanismo es masivo. No se hace por goteo. Lo hacen los partidos de manera planificada y puede ser más determinante. Es un transvase logístico de votos de un municipio a otro, siempre permitido por la ley.
Los partidos tienen derecho a inscribir un miembro propietario y un suplente en cada Junta Receptora de Votos. También tienen derecho a un vigilante propietario y un suplente en cada urna. Además pueden inscribir un supervisor propietario y un suplente por cada 20 urnas.
Y de postre, un jefe en cada centro de votación, con su respectivo suplente. Todos ellos pueden votar en la urna a la que han sido asignados para cualquiera de las funciones mencionadas. Ninguno está obligado a tener domicilio en el municipio en el que ejerce su función.
A manera de ejemplo, en San Salvador hay 657 juntas receptoras de votos distribuidas en 17 centros de votación. Esto da a cada partido la posibilidad de acreditar 2,628 activistas entre miembros de juntas y vigilantes de urnas, 66 supervisores propietarios y suplentes y 34 más acreditados como jefes de centros de votación. Total: 2,762 activistas de cada partido que pueden votar en San Salvador sin tener domicilio en ese municipio.
¿Por cuántos votos ganó el Frente la elección anterior en San Salvador? Por 44 votos. Es evidente, entonces, que quienes al final pueden decidir el resultado electoral son votantes de otros municipios. Si esto puede hacerse en la capital, con mayor facilidad aún puede hacerse en municipios pequeños del interior del país.
¿Todos los partidos pueden utilizar este recurso? Ciertamente. ¿Significa eso que no hay nada de qué preocuparse porque se cancelan recíprocamente las ventajas? Falso. Hay partidos que tienen mejores posibilidades para consumar el transvase de votos a gran escala. El FMLN tiene toda la ventaja en San Salvador.
Tiene mucho dinero para movilizar gente de municipios vecinos o remotos. En esto empata con ARENA, pero supera ampliamente a los demás. Tiene victorias holgadas en Soyapango y en Santa Tecla, lo que facilita la operación en términos políticos, económicos y logísticos.
Y además cuenta con un aliado, el CD, que suele ofrecerle muchas plazas de vigilante por su afinidad política y por su incapacidad orgánica para llenar las planillas.
Todo esto es legal, pero no deja de ser un engaño y una distorsión de la voluntad popular, porque induce a pensar que un determinado partido tiene más apoyo del que realmente tiene, y porque induce la elección de un gobierno que no es necesariamente el que quiere la mayoría de la gente en un determinado municipio.
Lo mejor sería que se reformara la ley, de tal manera que los partidos solo pudieran inscribir miembros de juntas receptoras y vigilantes que realmente residen en cada municipio.
Mientras esto ocurre, si es que ocurre algún día, la votación masiva es el único antídoto en poder del electorado para neutralizar la gran estafa, porque a mayor cantidad de votos válidos, menor será el valor porcentual del voto de los "extranjeros".
Una última consideración, todavía pertinente y oportuna de cara a los próximos comicios. El TSE debiera hacer transparentes, antes de la elección, las cifras de transvase logístico de cada partido.
Si no lo hace antes, debiera hacerlo después. Así se evitaría al menos que si alguien ha ganado por los votos de los "extranjeros", no se llene la boca diciendo que ha tenido el respaldo mayoritario en su municipio.