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El piso de Rodrigo y el techo de Mauricio
Miércoles, 13 de Agosto de 2008
En la última encuesta de Borge y Asociados aparece reducida la diferencia en las intenciones de voto a favor de los dos candidatos mayoritarios. En otras condiciones podría parecer extraña y hasta sospechosa una modificación de siete puntos en un corto periodo de cinco semanas. Pero en una situación tan atípica como la que se produjo al inicio del actual proceso, el progresivo estrechamiento de la brecha entre los candidatos puede verse como algo relativamente normal.
Cuando se publicó la encuesta anterior, con 14 puntos de diferencia, fue notoria la molestia en círculos próximos al candidato de ARENA, hasta el punto de descalificar la validez de los resultados. Ahora se escucharán, seguramente, voces de protesta y acusaciones de parcialidad provenientes de seguidores del Frente, sobre todo de sus blogueros más fanáticos y de los que envían mensajes o llaman todos los días a los programas políticos de televisión. Lo cierto, sin embargo, es que no tuvieron razón los que se enojaron antes, ni tendrán razón los que se enojen ahora. La encuesta de julio fue seria y confiable. La de agosto también. Bien vistas las cosas, entre julio y agosto no ha ocurrido nada del otro mundo; nada fuera de lo normal y de lo predecible. La última encuesta de Borge sólo revela que el piso de la casa de Ávila no es tan bajo como algunos creían, y que el techo de la casa de Funes no es tan alto como creían otros. Dicho de diferente manera, Rodrigo sólo ha logrado recuperar la confianza de los votantes de su partido, mientras que Funes sólo ha logrado mantener la confianza de los votantes de su partido. Recuperar lo suyo en un caso, preservar lo suyo en el otro. Crecer, lo que se dice crecer, ni uno ni otro. De todas maneras, aún partiendo de que no se han producido virajes drásticos o sorprendentes en las intenciones de voto del electorado, es pertinente esbozar algunas claves para explicar el cierre parcial de la brecha. La primera clave es bien simple. La situación ahora es más real. El cuadro anterior era ficticio. Ya estaba designado el candidato de ARENA, pero su campaña no había comenzado. Para todo efecto práctico, Funes estaba solo en el campo. Y así era más fácil. Ahora hay dos contendientes y es lógico que el juego se vea más nivelado. La segunda clave es menos simple. Rodrigo culminó su travesía por el desierto. A pie. Sin camello. Sufriendo. Muriendo de sed. Harapiento. Abandonado. Sólo con su fuerza moral. Logró sobrevivir, cuando pocos creían que podía lograrlo. Ahora es otra historia. Ya mostró su entereza. Ya se sabe de qué pasta está hecho. Ya está más fuerte. Y la gente comienza a percibirlo. La tercera clave se refiere a la diferencia de los tramos estadísticos. Ya hemos dicho en otras ocasiones que para el Frente no sería igual subir de 30% a 40%, que subir de 40% a 50%. Son los mismos 10 puntos, pero son tramos diferentes. El último es más escarpado. Allí espera la capa media más independiente y más exigente. La que no entrega oro a cambio de espejitos. Esta advertencia vale para ambos, sólo que a Rodrigo le falta todavía un tramo para llegar al atascadero en el que ahora se encuentra Mauricio. La cuarta clave amerita comentario aparte, pero podemos adelantar algunas líneas. El candidato del Frente comienza a pagar el costo de no ser un dirigente partidario con arraigo, jerarquía orgánica y experiencia suficiente para impulsar la transformación del FMLN. Hasta ahora sólo ha visto los beneficios de su independencia. Desde ahora tendrá que asumir también los costos. |