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No hagamos el ridículo
Sábado, 12 de julio de 2008
A los que tenemos la fea costumbre burguesa de leer los periódicos mientras desayunamos, se nos atragantó el café con la noticia de que la Asamblea Legislativa aprobó una moción de ARENA en la que se recomienda a nuestra Cancillería exigir explicaciones al Gobierno de España por el campo pagado del FMLN en el que se expresa el apoyo de España a Mauricio Funes.
Ya era abasurdo que ARENA presentara una moción. Más absurdo aún que la Asamblea aceptara discutirla. Peor todavía que se sometiera al pleno con dispensa de trámites, como si se tratara de un importante y urgente conflicto internacional. Y fue el colmo que la moción se aprobara y se convirtiera en resolución. Definitivamente, la desesperación es mala consejera. ARENA se vio mal en este lamentable episodio. Se vio como un partido pequeño y acorralado. Hizo una alharaca y un berrinche desproporcionado. No supo disimular su ardor con dignidad, elegancia y sentido práctico de la política. Sacó de madre un incidente que no tenía mayor importancia. Y al final del día, lo único que logró fue exhibir su temor ante el despliegue político del FMLN. Es cierto que el campo pagado del FMLN fue abusivo. Le dieron la mano y se tomó el codo. Le regalaron cuatro fotos y con ellas editó una película. Presentó un breve y muy informal encuentro como “histórico y decisivo para el futuro de El Salvador”. Convirtió un gesto de cortesía partidaria en una formal declaración de Estado. Tanto Zapatero como Rubalcava, Moratinos, Trinidad y la Señora Fernández estaban en su Congreso en calidad de dirigentes partidarios, no en calidad de funcionarios del gobierno de España. En este sentido, el campo pagado del Frente también sacó de madre las cosas y rozó el ridículo al otorgar al encuentro de Funes un significado que evidentemente no tenía. Todo eso es cierto, pero el abuso propagandístico del Frente no puede justificar una reacción tan ridícula de ARENA y de la Asamblea Legislativa. Por cierto, habría que preguntar al FMLN por qué calificó el encuentro como “histórico y decisivo para el futuro de El Salvador”. Histórica y decisiva para España fue la conducta de Felipe González, cuando forzó la realización de un congreso extraordinario en el que su partido tomó distancia inequívoca del marxismo para construir la viabilidad del proyecto social demócrata. Pero el Frente no ha hecho nada parecido, y resulta difícil creer que un encuentro cordial de Funes con los dirigentes socialistas sea tan decisivo para el futuro de El Salvador. Tanto han acusado al gobierno, con razón, de una orientación excesivamente “mediática” de la política y ahora nos quieren vender el mismo tipo de propaganda sin sustancia. Comentario aparte merecen las declaraciones que se atribuyen a un alto funcionario español que parece haber dicho que el FMLN era “de la misma familia” del PSOE. Es claro que este buen señor faltó a la escuela o estaba muy distraído el día que explicaron el descubrimiento de América, porque conoce poco de lo que ocurre en estas latitudes. Y menos conoce el posicionamiento de la cúpula actual del FMLN frente a las corrientes social demócratas. Pero aún esas declaraciones deben recibirse con cordura, sin berrinche, con respetuoso desacuerdo. El gobierno de España no merece la manipulación propagandística del FMLN, ni la protesta sobredimensionada de ARENA. Todos los gobiernos socialistas de España han tratado con la mayor fineza y respeto a los gobiernos de derecha de El Salvador. Ningún gobierno del mundo ha sido más solidario con nosotros. En este contexto, resalta más aún la ingratitud, la mezquindad y la pérdida de papeles que exhibió nuestra Asamblea Legislativa. |