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Un parto difícil
Sábado, 11 de Octubre de 2008
Al fin hubo parto. Un poco atrasado y con cesárea. La criatura nació saludable, berreando a pleno pulmón.
Solo falta ver si la herida de la operación no se infecta o molesta demasiado a la madre. También falta ver si el recién nacido queda inscrito con el nombre del progenitor o con el nombre del padre adoptivo. Por cierto, sería una vanalidad considerar la adopción como una especie de estigma. Me consta que a veces los padres adoptivos tienen una gran capacidad de prodigar afecto y de asumir su responsabilidad con encomiable dedicación. En condiciones normales, el candidato a la vicepresidencia es solo una formalidad o un complemento con escasa relevancia. En esta ocasión las cosas eran diferentes. Se hicieron diferentes, mejor dicho, con el paso del tiempo. A medida que pasaban las semanas, la designación generaba más expectativa y se hacía más problemática. Hasta el punto de convertirse en una prueba de la independencia, el liderazgo, el carácter y el buen juicio político de Rodrigo Ávila. A la vista de las opciones, la designación se convirtió también en una oportunidad y en un problema desde el punto de vista de la reunificación del partido de gobierno. En vez de ser una decisión relativamente simple y fácil, con pocas exigencias y pocas resistencias, llegado el momento la designación del candidato a la vicepresidencia debió responder a propósitos demasiado diversos y demasiado complejos. Y tal vez también a sectores partidarios e intereses políticos demasiado contrapuestos. Así las cosas, será inevitable ahora que se muestren algunos descontentos, ojalá de manera contenida, discreta, responsable y constructiva, para no ponerle una carga de dinamita al difícil proceso de recomposición del partido ARENA. Pero también serán evidentes los beneficios de haber tomado finalmente una decisión. Del lado de las objeciones a la candidatura de Zablah, la más importante es la que le atribuye una intención de continuidad en el poder al grupo del presidente Saca. Esta es, hasta ahora, una objeción sustentada en especulaciones, pero debe contrastarse y atenderse porque se refiere a un principio vital para la calidad de nuestra democracia. Otras objeciones se refieren al pensamiento económico de Zablah, sobre todo en política monetaria y tributaria. Pero estas son objeciones más manejables y menos preocupantes, por dos razones: en primer lugar porque no puede probarse, a la luz de la situación del país, que sus críticos posean la verdad absoluta en estos temas; y en segundo lugar, porque el poder decisorio estaría en la presidencia de la república y en la fracción legislativa del partido de gobierno. Del lado de los beneficios de esta designación, se deben distinguir dos ámbitos de análisis. Para el proceso democrático hay un doble beneficio: se elevará, por una parte, el nivel del debate político nacional, y se exigirá mucho más, por otra parte, a los candidatos del FMLN, que hasta ahora han caminado sin despeinarse por los senderos electorales, con una ventaja demasiado cómoda, que no les ha obligado a plantear con la debida profundidad y responsabilidad el carácter, la viabilidad y los alcances de sus propuestas electorales. Para el partido ARENA, la designación de Zablah puede traer diversos beneficios. Supera rezagos, termina discusiones internas, consolida la candidatura de Ávila, aporta experiencia, fuerza, brillo, pasión, vehemencia y veteranía, multiplica presencias mediáticas, fortalece sustancialmente el dominio de los temas económicos, agrega credibilidad al programa social del partido, desafía al candidato del Frente, inyecta moral de combate a las bases areneras, facilita la apertura del partido y la adhesión de sectores independientes. Fortelece, en síntesis, la percepción de que ahora tiene ARENA -al fin- un liderazgo más sólido, y nos deja la muy interesante sensación de que ahora es cuando comienza de verdad la contienda electoral. |