Un acto preocupante
Martes 9 de septiembre de 2008
La congregación de veteranos militares el pasado domingo pudo ser solo un acto gremial con tintes políticos más o menos aceptables.
Pero se convirtió en otra cosa por la presencia del candidato del partido ARENA, por el tono de los discursos, por los símbolos que se manejaron y, sobre todo, por las muy particulares evocaciones del pasado.
La plataforma de reivindicaciones gremiales que presentó el general Ponce no tuvo elementos extraños u objetables. A los militares retirados les asiste el derecho de asociarse y reunirse para solicitar determinado tipo de atenciones y prestaciones al Estado.
A los activos no les asiste el mismo derecho, aunque sería justo un mayor reconocimiento de la sociedad a la Fuerza Armada como institución y a sus miembros como profesionales en servicio.
En el plano político, los partidos también tienen derecho a buscar el apoyo de organizaciones gremiales o sectoriales, pero deben entender que en política se aplica el mismo principio de acción y reacción de la física.
A toda acción corresponde una reacción igual y de sentido contrario. La única diferencia es que en la política los que reaccionan son seres humanos, con el poder de invocar y desatar fantasmas y demonios, sobre todo cuando se sienten amenazados.
Si el Frente quiere andar por ahí exhibiendo el apoyo de oficiales retirados, puede hacerlo. Está en su derecho. Pero debe entender que los otros van a reaccionar exhibiendo sus propios apoyos, que son muchos y más beligerantes, como quedó demostrado el domingo.
De igual manera, si quiere incluir en su programa y en sus discursos una plataforma de prestaciones a la Fuerza Armada, puede hacerlo, pero debe entender que ARENA se verá obligada a presentar su propia plataforma, tal vez con mayor fuerza y con mayor respaldo entre los militares.
El Frente se equivocó al asumir en su programa el compromiso de levantar la reserva que ha servido de candado para mantener cerrada la puerta a cualquier pretensión o exigencia de derogación de la ley de amnistía. Después rectificó su posición, pero ya los militares estaban inquietos y su reacción no se hizo esperar.
De igual manera, el candidato de ARENA se equivocó en la forma de expresar su lealtad en el acto de los veteranos. No era necesario que recordara -o revelara- sus años de alta en el servicio territorial, bajo la jurisdicción de la Primera Brigada de Infantería, al mando del Coronel Francisco Elena Fuentes. No era necesario que hablara de haberse "ensuciado las botas". Su apoyo a los militares no estaba en duda.
Y menos en ese auditorio. No tenía, por tanto, necesidad de situarse en un escenario en el que se cometieron tantas y tan dolorosas atrocidades. Ahora tendrá que enfrentar reacciones que bien pudieron evitarse.
El acto del domingo terminó enrarecido, con evocaciones y premoniciones de enfrentamientos entre los mismos protagonistas de la guerra. Seguramente no era esa la intención de los organizadores.
Si bien el general Ponce fustigó con vehemencia al FMLN, también lo invitó a "buscar sinceramente caminos de reconciliación y no de confrontación". Pero más allá de estas palabras, prevaleció en el ambiente la evocación de consignas, la exaltación de liderazgos y la reivindicación de comportamientos del pasado.
En este sentido, el cónclave de los veteranos tal vez entusiasmó a los presentes en el gimnasio nacional, pero dejó una secuela de preocupaciones en amplios sectores de la población, porque hizo evidente el peligro de agitar y movilizar a los militares, sobre todo en un país con tantos recelos y con tantas heridas a flor de piel.
Ojalá que los escarceos de días anteriores hayan enseñado algo de prudencia a los políticos de ARENA y del FMLN Los lobos y los perros enseñan sus colmillos para imponer respeto o miedo, pero también lo hacen para persuadir al enemigo de no llegar a una pelea.
Este es un ritual de la evolución para la preservación de algunas especies. A ver si nosotros mostramos al menos el mismo instinto de conservación que tienen estos animales.