Salvador Samayoa


Marcha en clave electoral
Sábado, 03 de Mayo de 2008
Parece que el FMLN se portó relativamente bien durante la marcha del día de los trabajadores. No hubo quema de llantas ni enfrentamientos con la Policía. No hubo violencia o irrespeto grave a las leyes. Solo pintas y otros pecados veniales atribuidos, por supuesto, al “movimiento social”. En declaraciones a la prensa, el candidato del Frente lamentó esa forma de irrespeto a la propiedad de instituciones y establecimientos comerciales.

La moderación, comparada con el fanatismo y la agresividad de manifestaciones anteriores, debiera ser buena noticia. Debiera ser vista como el rédito normal que deja a la sociedad la posibilidad de alternancia en el ejercicio del poder. Está claro que el Frente se modera porque quiere y cree que puede ganar las elecciones. Se modera, entonces, para no espantar a la gente, para cuidar su imagen, para ser elegible. Y está bien que así sea. La derecha también hace cosas buenas y se distancia a veces de sus malas costumbres por puro pragmatismo. Si el Frente no quisiera ganar, o si creyera que el sistema le impide ganar, no tendría mayor motivación para la moderación o el respeto. Al contrario, sin perspectiva de poder, estaría inclinado siempre a convertirse en una organización peligrosa, impredecible, irresponsable, bochinchera, antisistema, fanática, revanchista y violenta.

Todavía está lejos el Frente de aprobar con buena nota los exámenes parciales de credibilidad. Es inaceptable la melcocha de sus dirigentes y activistas con sujetos de muy mala pinta, de porte y aspecto vandálico. Es inaceptable y preocupante la presencia de individuos con rostros cubiertos en sus actividades políticas. Y más inaceptable aún es el cuento de que el partido no tiene nada que ver con ellos, o el cuento de que pertenecen al llamado “movimiento social”. La verdad es que si no son camaradas o hermanos, son primos o parientes, o al menos amigos. En caso contrario, los expulsarían de las marchas sin contemplaciones. Así de simple.

También está lejos todavía el Frente de generar confianza con las inmensas banderas de Cuba y Venezuela que ondean en sus actos públicos. ¿Qué significan esas banderas? Que el Frente se identifica con un régimen de partido único? Que está a favor de las nacionalizaciones o del cierre de medios de prensa? ¿Que le gustaría entregar el poder de nuevo a los militares? ¿Por qué no ondean las banderas de Brasil, de España o de Suecia si el socialismo que promueve el Frente es realmente democrático?

En cuanto al discurso de sus dirigentes, debe reconocerse un pequeño y saludable desplazamiento del FMLN, de la ideología barata hacia la política sensata, de la confrontación estéril al reconocimiento de la necesidad de acuerdos con todas las fuerzas políticas para resolver los problemas más acuciantes.

ARENA no reconocerá nunca las señales de evolución o de relativa moderación del FMLN. Eso es previsible en una contienda electoral, pero el Frente debe saber que hay sectores de la población que sí están atentos a estas señales, y debe saber también que en la marcha de los trabajadores, los buenos modales parecieron irrelevantes ante la reiteración de modelos y prácticas totalmente inaceptables para la mayoría de salvadoreños.